Keny Rodado, La Unión. La preocupación por la calidad del agua creció en Chavinillo, capital de la provincia de Yarowilca, luego de que vecinos denunciaran que el servicio que reciben a diario presenta una visible coloración marrón. Según los testimonios recogidos el 21 de abril de 2026, la población teme que el recurso no reúna las condiciones mínimas de potabilidad para el consumo humano.
De acuerdo con lo manifestado por los pobladores, el agua que sale de los grifos no solo muestra un aspecto turbio, sino que además despierta dudas sobre el tratamiento que habría recibido antes de llegar a las viviendas. Los vecinos sostienen que, más que agua potable, estarían recibiendo agua entubada sin las garantías sanitarias exigidas para un servicio básico.
Los ciudadanos de Chavinillo señalaron que la situación afecta especialmente a familias con niños y adultos mayores, sectores que consideran más expuestos a eventuales enfermedades. “Estamos consumiendo agua que no sabemos si es segura. Esto puede traer enfermedades, sobre todo en niños y adultos mayores”, manifestaron algunos vecinos al expresar su malestar por la falta de respuestas inmediatas.
Exigen análisis y respuesta oficial
Ante este escenario, la población pidió la intervención urgente de las autoridades del sector Salud para que se practiquen análisis técnicos sobre la calidad del agua. Según indicaron los denunciantes, la prioridad es determinar si el recurso cumple con las condiciones sanitarias exigidas o si, por el contrario, representa un riesgo para la salud pública en el distrito.
La denuncia adquiere mayor relieve porque Chavinillo no es un centro poblado menor, sino la capital provincial de Yarowilca. Para los vecinos, esa condición debería traducirse en un acceso adecuado y permanente a servicios básicos de calidad. Sin embargo, sostienen que el problema persiste y que hasta ahora no se conocen medidas concretas para corregirlo.
Los pobladores también remarcaron que el bajo costo del servicio, que según se ha informado sería mínimo o casi nulo, no debería ser utilizado como argumento para relativizar el problema. A juicio de los denunciantes, el precio que pagan no elimina la obligación de garantizar que el agua distribuida sea apta para el consumo y no exponga a la población a peligros evitables.
Lo que viene en los próximos días
La expectativa en Chavinillo está puesta ahora en una eventual respuesta de las autoridades competentes y en la realización de pruebas que despejen las dudas sobre el estado real del servicio. Mientras eso no ocurra, la inquietud seguirá instalada en una población que no solo reclama agua en sus viviendas, sino la certeza de que ese recurso no pondrá en riesgo su salud cotidiana.







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