El Coxsackie ya no es solo una alerta sanitaria. Es una prueba directa de responsabilidad colectiva. Con 378 casos en Huánuco, presencia en cinco provincias y 21 distritos, el brote revela una verdad incómoda: ninguna brigada, suspensión de clases o protocolo médico será suficiente si las familias no cumplen el aislamiento de los niños enfermos.
Diario Ahora considera que la prioridad debe ser clara: proteger a los menores de cinco años, el grupo más vulnerable por su convivencia diaria en aulas, jardines, hogares y espacios de juego. Llevar a un niño con síntomas a mercados, fiestas infantiles o reuniones familiares no es una falta menor. Es exponer a otros niños y prolongar una cadena de contagio que pudo haberse controlado antes.
La Diresa ha señalado que los casos pasaron de 138 a 378 en tres semanas. Ese crecimiento obliga a mirar más allá del número. Detrás de cada caso hay familias que reorganizan su rutina, colegios que suspenden clases, hospitales en alerta y niños que requieren atención oportuna. La salud pública empieza en casa, pero necesita autoridades presentes y ciudadanos conscientes.
La recomendación de permanecer entre siete y diez días en casa debe entenderse como una medida de protección, no como una molestia doméstica. En una región donde muchas familias viven del trabajo diario, aislar a un niño puede ser difícil. Pero ignorar esa medida puede salir más caro para todos.
También corresponde exigir a las instituciones educativas una respuesta seria. La desinfección de aulas, juguetes, mesas, sillas, puertas y manijas no puede depender de la improvisación. No se trata de fumigar para aparentar control, sino de limpiar correctamente los espacios donde el virus puede permanecer y seguir circulando.
El Estado regional debe comunicar mejor, fiscalizar más y acompañar a las familias. Pero la ciudadanía también debe asumir su parte. No hay campaña sanitaria que sobreviva a la indiferencia. Cuando un menor enfermo es llevado a una fiesta infantil, el problema deja de ser individual y se convierte en riesgo comunitario.
Huánuco aún está a tiempo de evitar un escenario mayor. Otras zonas del nororiente ya reportan entre 900 y 1,000 casos, según la información sanitaria disponible. Esa comparación no debe servir para tranquilizarnos, sino para actuar antes de que la curva vuelva a acelerarse.
El reto de la cuarta semana será decisivo. Si las familias cumplen el aislamiento, si los colegios limpian con rigor y si Salud mantiene vigilancia activa, el brote podrá entrar en control. Si no, Huánuco habrá perdido una oportunidad por una razón tan simple como grave: no haber entendido que cuidar al niño propio también significa cuidar al hijo del vecino.










