La salud pública no puede seguir administrándose como un espacio de favores, silencios y blindajes políticos. Si un hospital oferta 40,711 cupos y solo atiende 21,353, el problema no es estadístico: es humano. Son 20,066 oportunidades perdidas para madres, niños, adultos mayores y familias de Amarilis que esperaban atención médica y recibieron, en los hechos, puertas cerradas.
Diario Ahora considera que la denuncia presentada por la Asociación de Fiscalización y Proyección para la Prosperidad de Amarilis debe ser tomada con la mayor seriedad. No basta con que el Hospital Materno Infantil Carlos Showing Ferrari haya sido elevado a unidad ejecutora si esa nueva condición administrativa no se traduce en más médicos, más consultorios abiertos y más pacientes atendidos.
El dato más grave es la contradicción entre presupuesto y servicio. Un establecimiento con mayores recursos no puede registrar, según la denuncia ciudadana, apenas 28 atenciones diarias en todas sus especialidades, mientras el centro de salud de Amarilis atiende más de 150 pacientes con solo seis médicos. Esa brecha revela una falla de gestión que afecta directamente a un distrito con más de 110,000 habitantes.
El gobernador regional Antonio Pulgar tiene ante sí una responsabilidad que no puede delegar ni postergar. Si existen informes de Contraloría que advierten el incumplimiento del 100% de prestaciones obligatorias, la permanencia del director Marco Jaramillo debe ser evaluada con criterios técnicos, no políticos. La salud de la población no puede depender de cercanías con asesores ni de supuestas cuotas de poder.
También corresponde que la DIRESA Huánuco, la OCI y la Gerencia de Desarrollo Social actúen con transparencia. La denuncia sobre posible manipulación de cifras de atención en los primeros 100 días del año no puede quedar en el terreno de la sospecha. Cada número inflado, si se confirma, sería una forma de ocultar el abandono de pacientes reales.
El cierre progresivo de consultorios, la reducción de especialistas y la pérdida de servicios como psiquiatría no son simples decisiones administrativas. En una región con alta demanda sanitaria, significan diagnósticos tardíos, tratamientos interrumpidos y mayores riesgos para madres y recién nacidos. Esa es la dimensión social que ninguna autoridad debe minimizar.
La conversión del hospital Carlos Showing Ferrari en unidad ejecutora solo tendrá sentido si mejora la atención al ciudadano. Más presupuesto sin más servicio es burocracia cara. Más oficinas sin más médicos es una distorsión del gasto público. Más cargos sin más cupos atendidos es una afrenta para la población.










