Miguel Estrella Gil, gerente regional de Control de Huánuco, confirmó hoy que los establecimientos de salud en la provincia de Puerto Inca operan en condiciones de extrema precariedad. El hallazgo, parte del Operativo Nacional de Control Territorial 2026, documenta la ausencia de personal especializado y la carencia de equipos esenciales, dejando a miles de ciudadanos en la frontera selvática sin acceso a garantías médicas mínimas.
La inspección técnica revela que la brecha entre el discurso de descentralización y la realidad operativa es insalvable. Estrella Gil precisó que la falta de profesionales nombrados y la inoperatividad de instrumental básico obligan a los pacientes a traslados precarios hacia otras regiones, asumiendo costos que el Estado debería cubrir. Esta situación convierte el derecho a la salud en un gasto de bolsillo inalcanzable para las familias locales.
El balance de la Contraloría valida las recurrentes quejas de los usuarios, quienes denuncian que los centros de salud funcionan más como postas de paso que como unidades de atención efectiva. La falta de insumos médicos y el deterioro de la infraestructura física son, según el reporte, factores determinantes que impiden incluso la atención de emergencias primarias en una zona de difícil acceso geográfico.
Una crisis que trasciende los documentos
El Operativo Nacional de Control Territorial Multidisciplinario 2026 ha puesto en evidencia que el problema no es solo presupuestal, sino de gestión de recursos humanos. Miguel Estrella Gil sostuvo que la permanencia del personal y el cumplimiento de horarios son puntos críticos detectados durante las visitas. La ausencia de especialistas en zonas alejadas sigue siendo la mayor debilidad del sistema sanitario en la selva de Huánuco.
Esta fragilidad institucional tiene un impacto directo en la seguridad del paciente. El reporte de Control advierte que trabajar en ambientes que no cumplen con normas técnicas de bioseguridad pone en riesgo tanto a los usuarios como al personal asistencial. La falta de mantenimiento preventivo ha condenado a equipos médicos costosos a la obsolescencia prematura, profundizando el desabastecimiento en la red de salud provincial.
Mientras el Gobierno Regional de Huánuco mantiene proyectos de inversión en salud en etapas preliminares, la población de Puerto Inca enfrenta el día a día sin un soporte médico confiable. La situación se agrava en las comunidades indígenas y colonas más distantes, donde la llegada de una brigada o la disponibilidad de una ambulancia operativa es, hoy por hoy, una excepción y no una regla de servicio público.
El peso de la responsabilidad administrativa
Los hallazgos del equipo de Estrella Gil serán remitidos formalmente a la Gerencia Regional de Salud para el deslinde de responsabilidades. Sin embargo, los antecedentes de intervenciones similares sugieren que las recomendaciones de la Contraloría suelen chocar con la lentitud del aparato estatal para ejecutar cambios estructurales. El documento técnico sirve ahora como evidencia de una desatención que la ciudadanía ya calificaba de abandono.
La tensión se traslada ahora al Ejecutivo regional, que deberá explicar el destino de los fondos destinados a fortalecer el primer nivel de atención en las provincias periféricas. El siguiente paso será la publicación del informe detallado por cada establecimiento, un insumo que definirá si las deficiencias encontradas ameritan procesos sancionadores inmediatos o si quedarán archivadas en la larga lista de promesas de reforma del sistema sanitario huanuqueño.










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