El miércoles 12 de agosto, la Dirección Desconcentrada de Cultura de Huánuco, bajo la iniciativa de su directora, Esperanza Rosales Alcántara, convocó a un homenaje a la cantante huanuqueña Roxsana Consuelo Ambicho Maiz, quien por su delicado estado de salud no pudo asistir de manera presencial, pero participó a través de una pantalla de transmisión. La ceremonia, realizada en el auditorio de la institución, reunió a voces, recuerdos y afectos para abrazar a una artista cuya trayectoria forma parte de la memoria musical de la región.
Durante el acto, se destacó su recorrido por escenarios humildes y grandes escenarios, llevando el nombre de Huánuco más allá de las montañas. Roxsana ha cantado al Perú y al mundo, y también ha dedicado parte de su repertorio a la música cristiana, reflejo de una fe que, según los asistentes, es parte profunda de su existencia.
Una trayectoria que se convierte en memoria
Roxsana Ambicho nació un 22 de septiembre en Chullqui, estudió en la escuelita de su tierra, pasó por Santa María del Valle y culminó su secundaria en el Colegio Industrial Hermilio Valdizán. Luego ingresó al Instituto Superior de Música Daniel Alomía Robles, donde estudió canto y dio forma académica a una vocación que ya llevaba desde niña.
Su repertorio incluye temas como El Cóndor Pasa, Huanuqueña por ti, Corazón Huanuqueño, Muliza mía, A la vida le he pedido, Un rinconcito para mi amor, El Peregrino, Vírgenes del Sol, La Pampa y la Puna, Maipacha, Despedida y El Huascarán, entre otras, que han convertido su voz en parte de la identidad musical local.
Un abrazo que atraviesa la pantalla
En el epílogo de la ceremonia, el periodista Jorge Chávez Hurtado, quien tuvo a su cargo unas palabras, relató la emoción del momento: “Dirigí la mirada hacia la cámara y, por un instante, sentí que ella estaba allí. Tan cerca. Creí ver su rostro en la pantalla y, quién sabe si por la emoción, por los recuerdos o por esas extrañas jugarretas con las que a veces el corazón engaña a los ojos, me pareció reconocer frente a mí aquella figura que tantas veces había visto de cerca”.
Chávez Hurtado recordó que escribió sobre Roxsana Ambicho alrededor de 2008, en sus inicios en el periodismo escrito, y que hoy, al volver sobre aquellas páginas, encontró a la misma mujer: “la niña que nació un 22 de septiembre, en plena primavera huanuqueña; la muchacha que conoció la alegría y también las primeras tristezas de la vida”.
El homenaje, según los organizadores, no fue una despedida, sino “una oración hecha de palabras” y “un abrazo convertido en música”. La ceremonia cerró con un mensaje de esperanza: mientras exista esperanza, la canción no termina.









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