El mayor tiempo que los jóvenes dedican a las redes sociales y la falta de una formación lectora constante dentro de las familias son, según la docente de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán Rosy Magino González, dos factores que ayudan a explicar el bajo hábito de lectura en Huánuco. La catedrática de Lengua y Literatura sostuvo que el problema no es exclusivo de la región, sino que también se presenta en otros lugares debido al creciente espacio que ocupan las plataformas digitales en la vida cotidiana. “Mucha gente, y sobre todo los más jóvenes, están muy concentrados en las redes sociales, se pierde más tiempo ahí y, por otro lado, se está dejando de leer y de escribir”, declaró. Magino remarcó que ambas prácticas son necesarias para desarrollar la comprensión, el análisis y el pensamiento crítico. A su juicio, reducir el tiempo destinado a la lectura y la escritura afecta la capacidad de interpretar textos y situaciones de la realidad. Advierte efectos de los videos cortos en la concentración La docente sostuvo que el consumo continuo de contenidos breves puede acostumbrar a los estudiantes a recibir información de manera rápida y dificultar su concentración durante actividades que requieren mayor tiempo y esfuerzo. “El hecho mismo de estar viendo videos cortos, brevísimos, hace que los alumnos pierdan esa capacidad de concentración”, afirmó. Magino indicó que esa posición se basa en artículos internacionales relacionados con el consumo de contenidos digitales, aunque durante la entrevista no recordó el nombre de la publicación a la que hacía referencia. “Debido a que estos videos son tan cortos, los alumnos se están acostumbrando a la rapidez, a la facilidad. Entonces, no están desarrollando la capacidad de concentración”, sostuvo. La catedrática añadió que la concentración es una condición importante para comprender lo que se lee. Desde su perspectiva, el problema no consiste únicamente en que los jóvenes dediquen menos tiempo a los libros, sino también en que encuentren mayores dificultades para mantener la atención frente a textos más extensos. Sostiene que el hábito lector comienza en la familia Magino afirmó que las instituciones educativas pueden enseñar técnicas de lectura y fortalecer la comprensión, pero consideró que el hábito de acercarse voluntariamente a los libros debe construirse principalmente dentro del hogar. “El hábito lector no se desarrolla en el colegio ni en la universidad. Se desarrolla en la familia”, manifestó. La docente explicó que el contacto temprano con relatos, imágenes, conversaciones y libros puede influir en la relación que posteriormente tendrá el niño con la lectura. En ese proceso, señaló, los padres cumplen un papel determinante porque constituyen el primer entorno de aprendizaje. Su posición coloca la responsabilidad inicial en la familia, aunque también reconoció que docentes, escuelas y universidades deben realizar actividades para desarrollar la comprensión y acompañar a los estudiantes que presentan dificultades. Magino indicó que los docentes de Lengua y Literatura realizan acciones de proyección social en instituciones educativas, dirigidas tanto a profesores como a escolares, con el propósito de fortalecer sus capacidades de lectura y comprensión. Investigaciones no explican por qué las personas dejan de leer La docente señaló que existen tesis y estudios universitarios relacionados con la comprensión lectora. Sin embargo, reconoció que una parte importante de estas investigaciones se concentra en medir resultados o aplicar estrategias, sin profundizar suficientemente en las razones por las cuales las personas no desarrollan o abandonan el hábito de leer. “Hay investigaciones desarrolladas en el aspecto de comprensión, pero siempre nos dan datos”, declaró. Ante la pregunta sobre si esos estudios explican por qué la población no lee, respondió que todavía no existe “un resultado más allá de eso”. Magino consideró que las investigaciones deberían estudiar con mayor profundidad los factores familiares, educativos, culturales y tecnológicos que influyen en la relación de niños y jóvenes con los libros. También sostuvo que la comprensión lectora no debe limitarse a interpretar textos académicos o literarios. Afirmó que una persona necesita desarrollar esta capacidad para analizar las relaciones sociales, interpretar los acontecimientos y asumir una posición crítica frente a la realidad. La catedrática señaló que la preocupación por el bajo hábito lector debe traducirse en acciones conjuntas entre familias, instituciones educativas y universidades. Según manifestó, mejorar la comprensión requiere formar lectores desde los primeros años, fortalecer la concentración y evitar que la lectura sea percibida únicamente como una obligación escolar.
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