El encuentro internacional de clubes de ciencia desarrollado en Huánuco dejó un desafío que va más allá de la exhibición de proyectos: convertir estas organizaciones escolares en espacios permanentes de investigación, con docentes preparados, capacidad lectora y respaldo público. Así lo planteó Fisher Justiniano Chávez, director de la institución educativa Isaac Newton, después de participar en la organización de las jornadas. El evento, realizado del 18 al 20 de agosto, reunió a estudiantes y docentes de distintas regiones del país, además de delegaciones de Uruguay, Chile, Colombia y Guatemala. La programación incluyó intercambio cultural, discusión sobre políticas públicas y la exposición de 54 proyectos escolares. De la feria a una política científica escolar Justiniano sostuvo que los representantes extranjeros compartieron experiencias sobre financiamiento y promoción de la investigación desde el Estado. “Ellos han compartido con nosotros cómo se está manejando el fomento de la investigación desde las políticas públicas, incluyendo la inversión”, señaló. A su juicio, ese componente sigue pendiente en el Perú. Huánuco cuenta desde mayo con una directiva regional para implementar, desarrollar y fortalecer clubes de ciencia y tecnología en instituciones públicas y privadas durante el periodo 2026–2030. El documento ofrece un marco de trabajo, pero su impacto dependerá de que se traduzca en asesoría docente, continuidad de los proyectos, equipamiento y oportunidades para que los estudiantes investiguen problemas de sus comunidades. Justiniano sostuvo que todos los clubes de Huánuco deben ser fortalecidos. El propósito, añadió, es que los escolares “desarrollen al máximo sus habilidades científicas” y “puedan seguir resolviendo los problemas que tiene nuestro querido Huánuco”. La cantidad no reemplaza la calidad El director recordó una pregunta formulada por un estudiante de Cusco durante el encuentro: “¿Qué es lo que se está buscando en el Perú: tener mayor cantidad de clubes de ciencia y tecnología o tener mayor calidad con los clubes de ciencia y tecnología que existen ahora?”. Justiniano afirmó que ambos objetivos deberían avanzar juntos. La observación resulta relevante porque abrir un club no garantiza por sí mismo investigación sostenida. Se necesitan docentes asesores, horas de trabajo, acceso a materiales, evaluación de resultados y vínculos con universidades o instituciones científicas. Sin esos componentes, el club puede quedar reducido a una actividad eventual vinculada a ferias y concursos. La Dirección Regional de Educación deberá establecer cuántas instituciones de Huánuco tienen clubes activos, con qué proyectos trabajan y qué apoyo reciben. Esa línea de base permitirá medir si la directiva 2026–2030 amplía la cobertura y, al mismo tiempo, mejora la calidad de las experiencias científicas. Comprender lo que se lee para poder investigar Justiniano colocó la comprensión lectora en el centro del problema. “Para hacer investigación, para hacer ciencia y tecnología, lo que se quiere es tener esa herramienta fundamental de lectura”, afirmó. Su advertencia coincide con los resultados de la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje de Estudiantes (ENLA) 2025: solo el 11,3 % de alumnos de quinto de secundaria alcanzó el nivel satisfactorio en Lectura. Cerca de nueve de cada diez terminaron el colegio sin alcanzar el aprendizaje esperado en esa competencia. La prueba PISA 2022 también situó al Perú por debajo del promedio de la OCDE: los estudiantes peruanos de 15 años obtuvieron 408 puntos en Ciencia, frente a los 485 puntos del promedio de los países integrantes de esa organización. Estos resultados no significan que los escolares carezcan de talento, sino que la mayoría enfrenta condiciones educativas insuficientes para desarrollar y aplicar conocimientos complejos. Justiniano mencionó como muestra de potencial un prototipo que aprovecha residuos orgánicos domésticos mediante sensores e internet de las cosas. El proyecto fue evaluado para una presentación internacional, aunque el director indicó que el estudiante no podría viajar por razones de edad. “Sí es posible utilizar la tecnología de la mejor manera para resolver los problemas”, remarcó. El encuentro demostró que existen iniciativas escolares capaces de conectar ciencia, ambiente y necesidades locales. El paso decisivo será comprobar si las autoridades convierten esa energía en una política medible: clubes activos, docentes acompañados, proyectos con continuidad y resultados de aprendizaje que mejoren. Sin esos compromisos, el reconocimiento internacional será valioso, pero insuficiente para cerrar la brecha científica de Huánuco.
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El programa impulsado por la organización fundada por Juan Diego Flórez dejaría de funcionar en la ciudad tras 14 años,








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