En el marco del Coloquio Internacional por el Centenario de la revista Amauta (1926-2026), realizado en Lima del 22 al 24 de octubre del presente año, la Asociación de Escritores Ancashinos presentó el libro colectivo Intelectuales ancashinos en la revista Amauta, editado por Filomeno Zubieta Núñez y Danilo Barrón Pastor. La publicación constituye una valiosa contribución a la historia intelectual y cultural del Perú, al recuperar y revalorar la presencia de destacados escritores y pensadores ancashinos en la revista fundada y dirigida por José Carlos Mariátegui, no solamente como colaboradores, sino también como traductores, distribuidores y difusores de su pensamiento.
La obra reúne estudios y ponencias presentados durante la V Jornada de Integración Cultural, organizada por la Asociación de Escritores Ancashinos los días 2 y 3 de julio de 2026. Su propósito es demostrar que la experiencia de Amauta no estuvo circunscrita a Lima, sino que se extendió a distintas regiones del país mediante una amplia red de intelectuales provincianos que contribuyeron a la circulación de las ideas mariateguianas y al surgimiento de nuevas expresiones vanguardistas literarias, artísticas, sociales y políticas.
El libro está organizado en dos capítulos. El primero, «El centenario de la revista Amauta», comprende tres estudios sobre su trascendencia histórica, intelectual y cultural. Danilo Barrón Pastor, en La trascendencia de la revista Amauta, analiza su papel como espacio de renovación política y cultural, así como su contribución al pensamiento crítico y a la afirmación de una perspectiva indoamericana. Iván Gómez León, en Homenaje al centenario de la revista Amauta y a su fundador José Carlos Mariátegui (1926-2026), destaca la dimensión continental del proyecto mariateguiano y la vigencia de su legado. Por su parte, Román Robles Mendoza, en Revista Amauta, faro intelectual de publicaciones nacionales, examina su influencia sobre el periodismo cultural, la producción intelectual y las revistas literarias y políticas de su tiempo.
El segundo capítulo, «Intelectuales ancashinos en la revista Amauta», constituye el núcleo central de la publicación, pues reúne investigaciones destinadas a reconstruir las trayectorias y aportes de personalidades ancashinas vinculadas con la revista y el ambiente intelectual de las primeras décadas del siglo XX.
Destacan los estudios dedicados a Federico Sal y Rosas (1900-1974), médico, psiquiatra e intelectual huaracino que colaboró en Amauta y desarrolló una fecunda actividad científica, cultural y educativa. Giber García Álamo, en Federico Sal y Rosas y Mariátegui en Áncash, examina su trayectoria intelectual, sus aportes a la educación y al pensamiento social, así como sus vínculos con el ideario mariateguiano. A su vez, el historiador Wilfredo Kapsoli Escudero, en Federico Sal y Rosas en la revista Amauta, recupera su participación como colaborador, particularmente mediante el artículo La enseñanza pública en el Perú cumple su misión social, publicado en el número 27, de noviembre de 1929. Ambos trabajos permiten reconocerlo no solamente como médico y científico, sino también como un intelectual comprometido con la educación y la transformación social.
Desde la perspectiva de la historia literaria regional, Heber Ocaña Granados presenta el estudio Los tesoros de Huarmey y los orígenes de la novela ancashina, donde examina la obra Los tesoros de Huarmey (1936), de Ernesto Reyna Zegarra, y la importancia de las redes intelectuales que contribuyeron a la formación de una literatura regional moderna. Por su parte, Julio R. Villanueva Sotomayor, en Un apellido huaracino que enlaza al libertador del norte con el ideólogo del sur, reconstruye las trayectorias de Manuel Sal y Rosas y Federico Sal y Rosas, vinculados por su origen familiar, pero pertenecientes a dos momentos distintos de la historia peruana: la independencia y la renovación intelectual del siglo XX.
Especial importancia adquiere la figura de Eugenio Garro Lavado, escritor, traductor e intelectual nacido en Chiquián, cuya participación en Amauta es examinada desde dos perspectivas complementarias. Armando Zarazú Aldave, en Eugenio Garro Lavado: trabajos publicados en Amauta, reconstruye su trayectoria literaria y sus colaboraciones mediante traducciones, comentarios y ensayos. Asimismo, Filomeno Zubieta Núñez, en Eugenio Garro, traductor en la revista Amauta, estudia su contribución como mediador cultural entre el Perú y las corrientes intelectuales europeas. Ambos trabajos destacan la importancia de la traducción y la circulación internacional de ideas dentro del proyecto editorial mariateguiano.
En conjunto, estos estudios demuestran que la presencia ancashina en Amauta fue plural y significativa, pues comprendió aportes vinculados con la educación, la medicina, la historia, la literatura, la crítica social, la traducción y la difusión cultural. Asimismo, revelan que el proyecto de Mariátegui se sostuvo sobre una extensa red de relaciones intelectuales y editoriales que conectó a Lima con las provincias y a estas con diversos espacios de América Latina y Europa.
No podemos dejar de reconocer que uno de los méritos de la publicación reside en la diversidad generacional y disciplinaria de sus autores, entre quienes figuran reconocidos historiadores, escritores, educadores e investigadores , aunque con una sentida ausencia de José Antonio Salazar Mejía. Sus investigaciones contribuyen a recuperar personajes, documentos y relaciones intelectuales que merecen ocupar un lugar más visible en la historiografía peruana.
En la introducción del libro, Filomeno Zubieta Núñez plantea la necesidad de continuar investigando la participación de los intelectuales provincianos en la construcción del proyecto mariateguiano. Esta propuesta resulta especialmente pertinente porque permite superar una visión excesivamente centralista de la historia de Amauta y reconocer la importancia de los circuitos culturales regionales en la formación del pensamiento peruano contemporáneo, tal como también hemos podido evidenciar en nuestro reciente trabajo Huánuco en Amauta.
Tal como se ha dejado entrever en el Coloquio Internacional por el Centenario de la revista Amauta (1926-2026), coincidimos en que la historia de Amauta no puede comprenderse únicamente desde la personalidad excepcional de José Carlos Mariátegui o desde el ambiente intelectual limeño. También debe estudiarse a partir de los escritores, artistas, maestros, estudiantes, traductores y promotores culturales de las provincias que, mediante sus colaboraciones, correspondencia, actividades editoriales y distribución de publicaciones, contribuyeron a convertir la revista en un verdadero espacio nacional de encuentro, diálogo y debate.
En ese sentido, Intelectuales ancashinos en la revista Amauta representa un aporte significativo a la descentralización de la historia cultural peruana. Su publicación no solamente reivindica la presencia de Áncash en una de las experiencias editoriales más importantes del siglo XX, sino que invita a profundizar las investigaciones sobre las redes provincianas de creación y difusión del pensamiento mariateguiano, reconociendo el protagonismo de aquellos intelectuales que, desde distintas regiones del país, contribuyeron a la construcción de una conciencia nacional renovadora.









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