Esta vez, no escapo a pensar en la obra de Brus Rubio Churay (Pucaurquillo, Loreto, 1984), quien aprendía a pescar a orillas del río Ampiyacu, mientras el “mundo de verdad” daba vueltas. Su obra, corre, se renueva y cada tanto vuelve al partidor.
Hace muchos años, dormí en el taller de un artista reconocido, al despertar, entre la colección que rodeaban el cuarto, me causaron gigantesca sorpresa el rollo de llanchamas firmadas por Brus. Las imágenes se referían a la época del caucho. Me asombró la sencillez de su talento y la originalidad con que narraba los recuerdos de resistencia de su comunidad, de sus ancestros. Resistir desde la opresión. Brus Rubio, un artista maravilloso, dije en ese momento. Al poco tiempo encontré una entrevista y alguna de esas obras publicadas en el suplemento El Dominical del diario El Comercio de Lima, desde entonces, con la obra de Brus hemos andado tropezándonos. La última vez que estuvimos cerca fue en la exposición “Amazonia” BundesKunsthalle en Bonn (Alemania).
El tiempo continuó pasando. Acaba de ganar el Primer Premio del XVII Concurso Nacional de Pintura Museo Central (MUCEN). Hace varias ediciones, este premio se ha vuelto interesante, se puede afirmar que el Mucen, posee una colección interesante de arte peruano contemporáneo, donde la Amazonia se halla inmejorablemente representada. El premio a Brus Rubio, por sobre todo debate, suma a la consolidación del potente universo amazónico.
No sé, si se deba hablar con el alias “arte indígena contemporáneo”, el término limita, incluso reduce el caudal expresivo que la amazonia posee. La selva es continuidad, persistencia y cambio. El sistema busca novedad, exotismo, artesanía y baratijas que ofertar, cuidar sus privilegios. Hace mucho, los creadores de los pueblos originarios hacen oír su voz. En tiempos de crisis se busca retornar al origen, la diferencia hoy es que el centro no encarga a sus artistas para realizar el trabajo, sino, que va en busca del creador originario, quien ha existido desde siempre.

kue Na+ra+ S+uekuduma. @bienalamazonias Belém Do Pará (Foto: cortesía del artista).

Exposición por los cincuenta años del CAAAP (Foto: cortesía del artista).
En los pueblos originarios, persiste la confianza aprendida en los ciclos de la vida, en la intrínseca relación con su geografía, donde el inquebrantable fuero externo sucumbe a la igualdad de condiciones con las demás criaturas. El hoy que no llega para mí, llegará en otro momento, no desde la mirada individual sino desde la permanencia de mi clan. Somos uno y somos todos. El artista occidental tiene firma. Firmar en una comunidad originaria, es ampliar la existencia de esta.
Brus Rubio, encarna con naturalidad el mundo desde el pensamiento del pueblo huitoto-murui y bora; no es un artista que relate mundos fantásticos o sea secuela de lo real maravilloso; cada segmento de tela o llanchama son el reflejo de su inmemorial tradición y sobrevivencia. En su cosmovisión, lo ordinario adquiere mirada protagónica, cada escena donde plantea su pueblo, se reviste de magia, de idealismo, de presente remoto. La planta, el agua, el animal y el hombre comparten el espacio terreno como celestial con la misma intensidad. Todo es trascendental.

Brus Rubio Churay - Tanz der Wasserwesen, Bienentanz & Verwandlung des Jaguars. Foto: Maren Richter @rheinfoto_bonn, 2026 © Kunst- und Ausstellungshalle der Bundesrepublik Deutschland. (Foto: cortesía del artista).
Los sueños y la realidad no se diferencian, el estado en trance o de vigilia van parejos, como que el espacio y tiempo de este lado se prolonga en el otro y viceversa. Como en un arco iris, cada color responde y se debe al que le sigue, sin uno, se desvirtúa la esencia y la forma. La danza y el canto son manifestaciones que mejor describen a los pueblos huitoto-murui y bora, ambas revelan el encuentro con la naturaleza, la primera desde el cuerpo y el volumen y la segunda, desde las ondas que recorren el cosmos infinitamente.
Brus Rubio parte desde el centro hacia los lados (infinitos en un círculo y en su clan) por lo tanto su mirada es radial y la idea del horizonte donde se corta el plano en arriba y abajo no puede ser imaginada. Quien pueble ese espacio, el punto donde se ubique, siempre será el centro. Un espacio tiempo homogéneo donde todos ocupan el mismo valor… La horizontalidad que Brus representa de su mundo funde todas las latitudes, como si su mirada fuera desde todos lados, así la longitud que traza es una horizontal que envuelve a todos (Pozuzo, 22 octubre 2026).

Mirada sobre la abertura de la hoja, perforadas por las hormigas. El dibujante. (Foto: cortesía del artista).








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