Combis antiguas, cuadras cerradas alrededor del parque Amarilis y una Plaza de Armas saturada por la fiesta del Señor de Burgos muestran una ciudad sin plan de tránsito.
Cruzar el centro de Huánuco se ha vuelto una prueba de paciencia. Combis y coasters con años de uso, trimóviles y autos particulares compiten por las mismas cuadras. A eso se suman calles cerradas por obras y una Plaza de Armas tomada por la fiesta del Señor de Burgos. Quien sale a trabajar, a estudiar o a una cita médica pierde cada día minutos que nadie le devuelve.
La flota de transporte público creció durante la actual gestión de la Municipalidad Provincial de Huánuco. Las calles siguen siendo las mismas. Buena parte de las unidades que hoy circulan son vehículos antiguos, que contaminan más y ofrecen menos seguridad a los pasajeros. Autorizar rutas sin medir la capacidad de las vías traslada el problema al vecino, que lo paga con tiempo y con riesgo.
A esa saturación se agrega el cierre de al menos cuatro cuadras alrededor del parque Amarilis por una obra del Gobierno Regional. Las calles se cerraron antes de que empezaran los trabajos, y no se ha informado cuánto durará la restricción. Cerrar primero y explicar después multiplica los desvíos. Diario Ahora documentó en agosto la congestión que provocó el cierre simultáneo de calles por obras en el centro.
Las fiestas del Señor de Burgos merecen celebrarse. Forman parte de la identidad de la ciudad y convocan a devotos y visitantes. Sin embargo, los stands instalados en el perímetro, el escenario de la serenata y los vehículos estacionados alrededor han convertido la plaza en un embudo. La devoción no está reñida con un plan de tránsito, señalización y zonas de estacionamiento definidas con anticipación.
Hay, además, un caso que retrata la falta de control. Hace un par de años apareció un trencito turístico por las fiestas navideñas, con un recorrido limitado al entorno de la Plaza de Armas. Hoy circula por buena parte de la ciudad. Es un vehículo largo, cuya estabilidad nadie ha acreditado en público, que pasa con dificultad por los rompemuelles y ocupa carriles ya saturados.
Corresponde a la Municipalidad informar si ese vehículo tiene autorización, revisión técnica y seguro, y quién aprobó la ampliación de sus rutas. No se trata de prohibir un atractivo que muchas familias disfrutan. Se trata de saber si es seguro para quienes viajan en él y para quienes se cruzan con él.
Ordenar el tránsito es una obligación de la Municipalidad Provincial, no un favor. Exige un plan de rutas sustentado en estudios, control de la antigüedad de la flota, fiscalización de trimóviles y estacionamientos, y coordinación con el Gobierno Regional antes de cerrar una sola calle. Los huanuqueños han soportado el desorden con paciencia y merecen respuestas concretas.
Hasta el cierre de esta edición, ni la Municipalidad Provincial ni el Gobierno Regional habían publicado un plan de desvíos para la obra del parque Amarilis ni para los días centrales de la fiesta.










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