Escrito por: Jorge Cabanillas Quispe
Los black metal también lloran se puede leer como una novela breve o un conjunto de relatos. Se estructura en dos partes, y cada una presenta cinco textos. A estas partes, les precede un relato: “Los black metal también lloran”, que da título al conjunto. Finalmente, encontramos dos textos que se apartan del grupo por su tono reflexivo y nostálgico.
Las historias transcurren en la ciudad de Huánuco, la cual es descrita como un espacio de buen clima, pero también como un lugar precario donde sus habitantes tratan de sobrevivir con sacrificios. Se resalta lo más sórdido de la realidad. Aparecen referencias a nuestra clase política. Los protagonistas conforman un sector marginal, la comunidad black metal: jóvenes de cabello largo que visten de negro y actúan de espaldas a las convenciones sociales. Se reúnen para beber y asisten a las tocadas, pequeños conciertos donde desfogan sus frustraciones al ritmo de la música y del pogueo. La gente les teme, pues han sido vinculados también con rituales satánicos. Los relatos que conforman este libro muestran estructuras sencillas y un lenguaje fluido. Se trata de un libro irreverente, salpicado de ironía. Esquirlas de humor corrosivo.
En un ensayo titulado Poesía nueva, Vallejo escribió: “Lo importante son las palabras. Pero no hay que olvidar que esto no es poesía nueva ni antigua, ni nada (…). Muchas veces las voces nuevas pueden faltar. Muchas veces un poema no dice "cinema", poseyendo, no obstante, la emoción cinemática, de manera obscura y tácita, pero efectiva y humana. Tal es la verdadera poesía nueva”.
¿Por qué recurrir a esta cita de Vallejo para hablar acerca de la obra de Ginés? Existen constantes en las obras de Alex: el artista asimila elementos de la modernidad y los transforma con pulso firme en una obra de arte cargada de auténtica sensibilidad. Los textos de nuestro autor son de esos que tras ser leídos una y otra y otra vez te roban más de una sonrisa, te remueven el corazón y las palmas se agitan por sí solas. La obra de Álex nos revela a un autor fresco, de alto vuelo imaginativo, pero sobre todo dueño de un talento deslumbrante. Recordemos que Ginés no solo es un ocurrente creador de memes, sino que también talla y dibuja.
En Los black metal también lloran, Ginés nos crea una atmósfera cargada de emociones. El narrador no considera necesario utilizar términos rebuscados (a pesar de que el título nos pueda hacer pensar que es un libro que exige el conocimiento del metal), no cae en el vacío ni en la falsa novedad, sino que nos transporta por un mundo cotidiano. Sus personajes se mueven por céntricas calles de la ciudad bajo la mirada desconfiada y acusadora de los habitantes quienes, erróneamente, tienen la certeza de que los pelucones hombres de negro son satánicos y hacen todo tipo de rituales como sacrificar niños, gatos o cualquier ser que sangre, todo esto con el fin de complacer a Satanás. A lo largo de la historia, descubrimos que los hombres de negro son personas soñadoras, que tienen una historia que contar, que algunos son creyentes, que pasan por muchas adversidades a causa del prejuicio de las personas. Es imposible cerrar el libro sin haberse encariñado con estos hombres de negro, es imposible cerrar el libro sin haber hecho un acto de contrición por todas las veces que injustamente fueron señalados y sindicados como los malos de la ciudad. Es cierto que las historias presentan una buena dosis de humor, pero esto no significa que se deje de lado el tono reflexivo. Sin duda alguna, amigo lector, estamos frente a un libro que no es fácil, es necesario involucrarse y comprometerse con su lectura y estar preparado para transitar por la historia, hay que poner toda nuestra atención, hay que estar preparados para reír y para llorar.
El formato y la estructura del libro hacen de él un texto novedoso y auténtico. Es cierto que el autor parte de lo anecdótico, sus personajes caminan todos los días en nuestras calles y a veces visitan a Alex: sus amigos metaleros. Recordemos que, según el autor, estas historias fueron hechas para que sus amigos las lean, pero felizmente la obra pasó de la fotocopia al formato de libro y así se salvó del purgatorio de lo inédito.
En Los black metal también lloran se mezcla lo anecdótico con la ficción de modo notable, el autor nos crea un collage a partir de lo cotidiano. El peligro de la literatura de autoficción es que se escapa de la ficción y queda en la crónica; pero en este libro, todas sus partes encajan de modo perfecto en la ficción: las plantas cobran vida, Cristo orina sobre un borracho que se durmió en la puerta de la iglesia y se gana el llamado de atención de María, su madre. Como podemos notar es un libro en el que se bifurcan la anécdota y la creación, he ahí la clave de la autoficción que propone Ginés. Sin temor a equivocarme, la obra de Ginés trascenderá de los límites de nuestro valle y se abrirá paso como los artistas que él escucha.
Los black metal también lloran es un libro cargado de originalidad, osado y atípico, no apto para quienes consideran que la literatura debe seguir un patrón como si se tratase de un manual para aprender a manejar. Este libro nos recuerda que el quehacer literario no tiene límites, que la estética no es absoluta cuando se trata de crear; nos recuerda que la literatura novedosa no tiene que estar cargada de palabras rebuscadas para generar la aceptación o el asombro del público.
El autor nos reencuentra con la literatura que es original porque está basada en la emoción nueva y que, por ende, nos traslada por la ruta de la emoción sincera. Seguramente que los metaleros, Dios y Lucifer están contentos por la aparición de este libro que es una muestra más de la sofisticada pluma de un gran artista.










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