Hay días en que uno deambula por las calles sin ningún propósito, ese martes yo era uno de esos desocupados profesionales, había dado dos vueltas alrededor de la pileta, saludado a tres personas que no recordaba quiénes eran, cansado me fui a un restaurante dispuesto a tomar una Coca Cola y matar el tiempo.
Entraron también cuatro señoras y, desde que les escuché me di cuenta que no eran amigas; sino un grupo de mujeres con permiso para destruir reputaciones. Apenas les sirvieron su papita rellena, una sacó su celular y dijo en voz baja: «Muchachas, ya cayó». Las otras dejaron la cuchara suspendida. ¿Quién? El galán del Facebook. Las cuatro soltaron una risa que hizo voltear hasta al mozo.
¿Hablas de don Fredy? ¿Quién más? Ese viejo verde. Yo estiré el cuello como tortuga curiosa. Miren nomás, puso el celular sobre la mesa, anoche me comentó mi foto, otra acercó la cara. ¿Qué te puso? «Qué linda sonrisa». ¡Ja, ja ,ja! La segunda abrió su WhatsApp, eso no es nada, mostró otra captura, a mí me escribió: «Siempre tan hermosa», la tercera casi se atora con su papa, ¡Mentiroso! Esa misma frase me mandó hace quince días, la cuarta levantó el dedo, esperen, todavía no han visto la mía, sacó su teléfono como quien presenta una prueba, lean. Las otras comenzaron a leer en voz alta, «Buenos días, reina», «Dios te bendiga», «Qué bonito vestido», «Un abrazo».
Hubo cinco segundos de silencio, después estallaron en carcajadas. ¡Este condenado trabaja con copia y pega! Todos los que estábamos en el lugar se rieron contagiados por las carcajadas. Una de ellas dijo: «Yo pensé que era conmigo nomás», otra respondió: «¿Contigo? Si ese hombre reparte corazones como el padre reparte hostias», todas volvieron a reír. La más maliciosa tomó un sorbo de su chicha y sentenció: «No está enamorado, está pescando», las cuatro casi se atragantan.
Mientras ellas seguían revisando capturas, entraron tres compadres, pidieron cerveza, tomaron un sorbo cuando uno dijo: ¿Ya saben lo del Fredy? Otro respondió: «¿Qué ha hecho ahora ese desgraciado?» Anda enamorando mujeres por Facebook. El tercero movió la cabeza. «¡No me jodas, carajo!» Pregúntale a tu mujer, capaz también le cayó su corazoncito. ¡Conchatumadre! mejor ni pregunto; de repente me arruina el almuerzo. No seas huevón, pregúntale nomás. ¿También le escribió? No sé, pero si todavía no le ha escrito, debe estar haciendo cola. Las carcajadas se escucharon hasta la botica, compadre, ese huevón ya no enamora; hace campaña política, le falta nomás poner: «Su voto es mi corazón». El más gordito dijo: «Ese Fredy siempre fue pendejo». Las risas iban de una mesa a otra, uno pidió otra cerveza. ¿Saben qué es lo más gracioso? ¿Qué?, Que ni sabe escribir. ¿Cómo así? A mi cuñada le puso: «Heres una ermosura» ¡Ja, ja, ja!
No pasó ni diez minutos cuando apareció el protagonista, entró silbando, muy campante, saludó; nadie respondió, el hombre pidió una chicha helada y su papita rellena. Cuando estaba por sentarse, una señora le sonrió y en forma burlona le dijo: «Buenas don Romeo», la otra agregó ¿Cómo está nuestro influencer? Fredy sintió que algo olía raro, ¿Qué pasa? Preguntó, nadie dijo nada hasta que uno de los que estaban tomando cervezas levantó el celular y le mostró una captura con su comentario, después apareció otra y otra, Fredy había saludado a medio Huánuco.
El hombre tragó saliva, en ese preciso instante entró su esposa, doña Gladys, mujer de pocas palabras y mucha puntería con la escoba. Caminó hasta él, sacó su celular, lo puso delante de su cara. ¿Qué significa esto? Son saludos, respondió; «Explícame una cosa viejo cojudo ¿Por qué ningún hombre merece tus corazoncitos? ¿Solo las viudas, las divorciadas y las casadas ajenas te inspiran ternura?» Es que los hombres son feos pues, aclaró. Hubo un segundo de absoluto silencio y después todos carcajearon tan fuerte que incluso algunos transeúntes se detuvieron a ver qué pasaba.
Dicen que esa noche don Fredy durmió en el sofá, otros aseguran que durmió donde su compadre, lo único cierto es que desde entonces don Fredy ya no pone corazones, ahora solo da «Me gusta» y únicamente a las publicaciones de su esposa, aunque, por si acaso, antes de tocar la pantalla le pregunta: «¿Aquí puedo ponerle me gusta o también me vas a sacar de la casa?»
Las Pampas, 16 de julio del 2026








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