Lo que van a leer no pretende ser poesía perfecta; es, más bien, un intento de décimas, un ejercicio terco y callejero donde la forma clásica se mezcla con la rabia. Acá no hay metáforas finas, hay bulla. Estas décimas nacen de la incomodidad de ver cómo esta ciudad de la Eterna Primavera se va deshaciendo poco a poco. Tómenlas como son: una provocación, una catarsis. Disfrútenlas.
I
Este pueblo está hasta el culo,
de promesas y de cuentos,
puro floro en los eventos
y en la calle puro bulo.
Basura como montículo,
olor a perro y a muerte,
y el alcalde, bien con suerte,
ni pisa barrio ni esquina
¡la ciudad hecha letrina
y él haciéndose el fuerte!
II
Las calles son un relajo,
carros donde les da gana,
te parquean en la ventana
como si fuera su tajo.
Nadie pone aquí un carajo
de orden o de autoridad,
esto ya es la libertad
pero versión sin cerebro,
y el alcalde bien chévere,
rascándose la ciudad.
III
Dicen “gestión” y me río,
¿gestión de qué, caradura?
si la calle está más dura
que conciencia de mafioso.
Ni un arreglo, ni un desvío,
ni un carajo bien pintado,
todo sigue abandonado
como amor de borrachito
¡ni un puto ladrillito
ha dejado este tarado!
IV
¿Y la obra? ¡ni una piedra!,
ni un huequito parchadito,
ni un parque medio bonito
que diga “algo se espera”.
Puro floro en la vereda,
promesas al por mayor,
pero en la cancha, señor,
no hay ni mierda construida,
solo excusa repetida
¡y el pueblo con más dolor!
V
Agua no hay, pero hay discurso,
eso sí sobra a montones,
palabras como sermones
que no sirven ni para impulso.
El pueblo ya está tembloroso,
con baldes como soldados,
esperando ser llenados
¡y nada, ni una gotita!
pero en foto, qué bonita
sale la pose a su lado.
VI
Tres días sin una gota,
ni para lavar la conciencia,
la gente pierde paciencia
y el alcalde ni se nota.
Seguro allá se alborota
con su duchita caliente,
mientras el pobre se siente
oliendo a puro verano,
¡carajo, ¡qué deshumano!
ni cisterna hay decente.
VII
El mercado es un gallinero,
gritos, caos, desorden,
nadie pone aquí un orden
ni cagando un reglamento entero.
Cada esquina es un agujero,
cada pista un accidente,
y el alcalde, muy sonriente,
seguro en su oficina
¡rascándose la rutina
mientras jode a toda la gente!
VIII
Ambulantes por racimos,
como moscas en mercado,
todo bien descontrolado,
ya ni paso distinguimos.
Entre gritos y atiborrismos
se perdió hasta la vereda,
y el municipio se enreda
en su propia tontería
¡esto ya no es alcaldía,
es circo sin cuerda ni rueda!
IX
Ambulantes por montones,
como fiesta patronal,
pero sin control real,
solo puro empujones.
Venden hasta calzones
en plena pista central,
y el orden municipal
se fue de juerga hace rato,
esto ya parece un plato
de feria descomunal.
X
Huánuco está hasta las patas,
pero mal, no exageramos,
porque todos ya sabemos
que aquí sobran los que tratan
de hacerse los demócratas,
pero no sirven ni a jefe,
puro títere comprado,
con discurso reciclado,
¡pueblo jodido y podrido
por un mando de juguete!
XI
Huánuco tierra de nadie,
cada quien hace su ley,
y el alcalde como rey
pero sin mover ni el aire.
La ciudad se cae y arde,
pero él ni se despeina,
mientras el pueblo se queja
con rabia en cada esquina
¡qué gestión más cojuda fina!
pero para joder nomás deja.










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