Con motivo de conmemorar el 120.º aniversario de la creación política del distrito de Chavinillo (fundado el 14 de septiembre de 1906 mediante la Ley N.º 203), este rincón andino, capital de la provincia de Yarowilca en el departamento de Huánuco, viste sus mejores galas para celebrar un legado histórico y cultural inestimable. Enclavado a más de 3471 m s. n. m. en la margen derecha del Alto Marañón, Chavinillo representa el testimonio vivo del desarrollo milenario de la nación Yarowilca.
1. Raíces históricas y la estirpe Yarowilca
La historia de Chavinillo está ligada a los orígenes del hombre andino en el Alto Marañón. De acuerdo con las crónicas de Felipe Guamán Poma de Ayala y los estudios etnohistóricos, este territorio formó parte del esplendor de la Gran Nación Yarowilca, cuyos bravos habitantes de origen Yaru o Llacuash se establecieron e influyeron en la región andina central desde el siglo XII.
A través de las fases de desarrollo ancestral (Wari Wiraqocha Runa, Wari Runa, Purun Runa y Awca Runa), los Yarowilcas se consolidaron como una sociedad basada en la reciprocidad en función de la familia paritaria y dual, formando la armonía del buen vivir (allí Kaway) como base de su visión andina, con una convivencia armónica con la naturaleza, siendo los pioneros y arquitectos de piedra. A la llegada de la expansión incaica bajo el mando del Inca Pachakutik, la resistencia yarowilquina en ciudadelas estratégicas como Garu impidió el sometimiento por las armas. Ello obligó al Inca a pactar una alianza pacífica, elevando al cacique local como Apu Waman Chawa Inca (segundo del imperio) y consolidando a Huánuco Pampa como capital del Chinchaysuyo.
Posteriormente, durante la invasión española, destaca la figura heroica del príncipe Illathupa Inka (nacido de la estirpe Yarowilca), quien combatió a los conquistadores españoles durante más de ocho años en las alturas huanuqueñas.
2. Etimología, apelativos e identidad tradicional
El término Chavinillo proviene del quechua chawpi o cawin (centro o interior), al que los colonizadores ibéricos añadieron el diminutivo castellano -illo, diferenciándolo de otros asentamientos. Antiguamente, se le denominó también San Juan de Cacha o Rachak Pata (quechua para «pampa de sapos»), en alusión a las áreas pantanosas donde se erigió su iglesia matriz.
Los chavinillanos llevan con orgullo apelativos cargados de historia e identidad cultural:
Pitsu Chawi: Hace referencia a la destreza con la que retorcían y trenzaban las fibras de paja e ichu para fabricar sogas, redes y utillaje de labranza (shikras), así como a la costumbre ancestral de los varones de llevar una sola trenza en la cabellera.
Alqay Chanka Chawi: Denominación nacida de la indumentaria tradicional: la combinación de cushmas de lana oscura con mangas y medias de lana blanca contrastante emulaba la estampa del allqay (ave dominico andina).
Kuku Qunqur: Apelativo surgido por el uso del pantalón corto hasta la rodilla (chihpa), que dejaba la extremidad expuesta a las inclemencias del frío y del sol andino.
3. Fundadores, los Marka Tsarah y Fundación del Pueblo
La tradición oral rescata a los patriarcas aborígenes que cimentaron la fundación de San Juan de Chavinillo: comuneros como los Poma, Beteta, Casio, Rumi, Ponciano, Gómez y Huamán. Bajo la dirección del personero Juan Rumi, quien donó los terrenos para la plaza de armas, la iglesia y el municipio, la comunidad levantó el primer templo de la zona.
La leyenda narra que la efigie de San Juan Bautista aparecía misteriosamente sobre el pantano de Rachak Pata. Pese a que las autoridades acordaron llevar la efigie a otros lugares lejanos como Waruq o Llicllatambo, la estatua retornaba siempre de noche. Ante las milagrosas señales, la población decidió fundar definitivamente el templo sobre la zona pantanosa el 24 de junio.
Décadas más tarde, la generación conocida como los Marka Tsarah («sostenes del pueblo»), encabezada por don Vicente Bravo Ingunza, don Elías Leiva Matos y don Feliciano Leiva Funegra, quienes guiaron los destinos comunales hasta lograr la distritalización mediante la Ley N.º 203 del 14 de septiembre de 1906, bajo la presidencia de José Pardo y Barreda.
4. Riqueza Arqueológica y
Atractivos Turísticos
El distrito de Chavinillo resguarda testimonios prehispánicos y bellezas naturales impresionantes:
Maasur y Takah: Asentamientos preincaicos con edificaciones, torreones semicirculares y alfarería que atestiguan la grandeza de la civilización Yarowilca.
Lakshawarina (Corona del Inca): Impresionante masa rocosa de corte cilíndrico y tonalidades rojizas, ubicada a más de 4000 m s. n. m., tutelar e icónica de la geografía comarcal.
Wamash: Cerro enigmático y considerado dios viviente o Apu protector, desde cuyo picacho se divisan los pueblos de la provincia.
Qusan y El Pongo de Qusan: Abrigo rocoso atravesado por el río San Juan, cuya formación natural asemeja a una pareja fundida en un abrazo o beso eterno.
Pitsupaqchaq y Paqchaq: Hermosas caídas de agua y cataratas de más de 200 metros que ornamentan las faldas andinas.
5. Tradiciones, Danzas y
Gastronomía Ancestral
Las festividades religiosas de San Juan Bautista (24 de junio) y Santa Ana (25 de julio) constituyen el núcleo de la expresión festiva de Chavinillo. En ellas destacan:
Las Pallas: Escenificación y danza ritual de origen incaico vestida con bellas indumentarias embellecidas y acompañamiento con nota musical tradicional.
Yaru Wanka: Es la representación paritaria y dual, como originario cosmogónico desde su pakarina, el Yarupajá (Yarupakaa), entre la cadena montañosa del Waywash; asimismo, representa a su padre, el Illapa, que luego se dividieron el Wanka de Chavinillo y Jacas Wanka.
Mama Raywana: Es una danza ancestral de orígenes remotos que escenifica a la madre tierra (Mamapacha), representada por una mujer cargando a su bebé y que en sus shikras lleva abundante producción de papa, maíz y otros productos, acompañada de diversas aves y animales que conforman la danza ritual y agrícola.
Warayuqkuna: Autoridades tradicionales que asumen responsabilidades en el mantenimiento de la fe y la costumbre comunal (Plaza Takay, Tanta Kuway, Vísperas y Aywallay).
En el ámbito gastronómico, la cultura gastronómica tradicional retiene técnicas milenarias (Yanukuykuna): la Pachamanca, el Haka Picante (cuy), el Wallpa Kashki (sopa de gallina tradicional), así como preparaciones a base de tubérculos nativos y cereales andinos procesados (kashkis, lawas y apis).
Reflexión Aniversaria: «Pitsu Chawi, legatario del indomable pasado Yarowilca; tus guardianes Wamash y Lakshawarina atestiguan la perseverancia de tu pueblo. Al celebrar tu aniversario, rendimos homenaje a tus tradiciones milenarias y al espíritu inquebrantable que sigue forjando el desarrollo del Alto Marañón».
En honor a los 120 años de la Fundación Política de San Juan de Chavinillo
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A la tierra del Pitsu Chawi y la cuna Yarowilca: Saludamos con profunda emoción a Chavinillo, capital histórica de la provincia de Yarowilca, al conmemorar un año más de su distritalización. Pueblo de hombres y mujeres de manos laboriosas que tejieron con paciencia la historia del Alto Marañón, manteniendo viva la memoria de los Marka Tsarah y el legado imperecedero de nuestros antepasados.
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Bajo la mirada del Apu Wamash y Lakshawarina: Que los majestuosos apus tutelares sigan custodiando la unidad, la sabiduría oral y el andar de sus comunidades. Que cada aniversario sea una oportunidad para reafirmar el compromiso con la preservación del Chawpi Qichwa, las tradiciones agrícolas y el valor incalculable de nuestra identidad andina.
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Por la memoria y el futuro de nuestra gente: Rendimos homenaje a los comuneros, maestros, cultores y autoridades tradicionales que, día a día, sostienen la dignidad de esta tierra milenaria. ¡Que el espíritu combatiente de Illathupa y la nobleza yarowilquina sigan guiando el camino de progreso, cultura y fraternidad para Chavinillo!
¡Haylli
Chawi marka! ¡Que sea una jornada de reflexión, festividad y orgullo comunitario para todos los paisanos yarowilquinos!








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