La obra Rancho–Panao–Chaglla no puede avanzar al 4% mientras la población carga con el 100% del polvo, el bloqueo y la incomodidad diaria. Cuando una carretera pública se convierte en fuente de contaminación para viviendas, alimentos, niños y adultos mayores, el problema deja de ser solo técnico: se vuelve una falta de respeto ciudadano.
Diario Ahora considera que ninguna obra puede ejecutarse sacrificando la vida cotidiana de las comunidades que dice beneficiar. Si el tránsito pesado levanta tierra todos los días, si el riego es insuficiente y si la empresa apenas trabaja con cuatro cisternas, entonces la gestión ambiental del proyecto no está funcionando. No basta con prometer soluciones. La población necesita medidas visibles, constantes y verificables.
También preocupa que una obra de más de 18 meses de plazo, con más de 10 meses consumidos, registre apenas 4% de avance. Esa cifra, por sí sola, exige explicaciones claras. No se puede pedir paciencia indefinida a los vecinos mientras la carretera sigue lenta, las rutas alternas se saturan y el polvo entra a sus casas.
La protesta de Chuncuna Baja no debe leerse como un obstáculo al desarrollo, sino como una advertencia. Las comunidades no se oponen a la carretera; reclaman que la obra no las maltrate mientras se ejecuta. Esa diferencia es fundamental.
La empresa tiene que corregir de inmediato el control del polvo, aumentar el riego si corresponde y ordenar el tránsito pesado. Las autoridades, por su parte, no pueden limitarse a mirar desde lejos. Deben fiscalizar, exigir cumplimiento y transparentar qué está pasando con los frentes de trabajo, los pagos, los permisos y el cronograma real.
Una carretera que promete conectar zonas agrícolas no puede empezar desconectándose de la gente. El progreso no se mide solo por kilómetros asfaltados, sino por la forma en que se respeta a quienes viven al borde de la obra.
Si no hay respuesta rápida, el polvo será apenas el primer síntoma de un problema mayor: una obra lenta, incómoda y cada vez más difícil de defender ante la ciudadanía.










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