Réquiem por el León de Huánuco fue el título que le puse a una publicación en redes sociales que hice sobre el equipo en el año 2024. En ese entonces, a raíz de la crisis económica y de solvencia por deudas, el histórico club que el pasado lunes cumplió sus 80 años de vida institucional, tuvo una de sus tardes más vergonzosas de su historia, en donde, con solo 7 jugadores salieron a la cancha para enfrentarse a la escuadra de Construcción Civil, equipo que a los minutos de hacerles 2 goles y luego de un choque con el arquero del León, que acabaría lesionado, el árbitro tuvo que pitar el final, dando por terminado un encuentro. Les comparto aquel escrito y de ahí les explicaré cuáles son mis expectativas para el futuro del equipo emblema de Huánuco.
Y hoy, contra todo y con un plantel corto y más que digno que dio la pelea en cada fecha pese a las limitaciones, se despidió de la peor manera de la Copa Perú. El histórico Club Social Deportivo León de Huánuco, con el que muchos dejamos la garganta en la cancha, algunos en ese histórico ascenso del 2009, y otros, como el que escribe, en esa histórica campaña del 2010, e incluso, hasta la fecha, viejas glorias e hinchas fervientes del equipo de aquel histórico primer ascenso, parece llegar a su más grande agonía sin ni siquiera estar cerca de celebrar su centenario. Hoy, solo 7 jugadores salieron al gramado del Heraclio Tapia a sabiendas de lo imposible que era enfrentarse a 11 buenos jugadores de la escuadra de Construcción Civil y, la cosa acabó como ya todos sabemos.
Ante ello, la respuesta fácil sería decir que la culpa de todo es de la directiva y de los politiqueros que siempre usaron al león para ganar votos y cargos políticos (como si eso no lo supiéramos ya todos). Pero no, hoy quisiera escribirle al hincha, tanto al que va al estadio como al que, por sus muchas ocupaciones, ve transmisiones o sigue al equipo en los periódicos. ¿Qué se hizo durante los tiempos en que el León tuvo resultados, si no dejar al equipo a merced de intereses subalternos? ¿Qué se hizo cuando la directiva de Picón prácticamente dejó de jugar segunda en 2016 por ir al TAS a perder, dejando fuera de actividad al club durante 1 año entero? Seamos sinceros, todos queremos o simpatizamos de una forma u otra con el equipo, pero es claro que la deuda es impagable y un fierro caliente que pocos quisieran agarrar. Para muchos, la solución es que una nueva directiva venga y pague la deuda. Como si fuera tan fácil, sobre todo teniendo en cuenta que eso solo sería continuar con la misma dinámica de utilización política de años anteriores. Honestamente, no tengo interés en defender a Joel Flores, pero si hubiera querido sacar provecho político del equipo, ya lo hubiera hecho hace ratos, y si lo intentara ahora, no sacaría rédito alguno.
Ahora, ha surgido un equipo alterno en Amarilis llamado León de Huánuco FC. Iniciativa de la actual directiva con la que muchos estuvimos en desacuerdo en un comienzo y que, visto los hechos, parece a la larga una de las pocas salidas reales para mantener el nombre del equipo con vida sin deudas y pasivos de anteriores gestiones, aunque eso significaría tener que renunciar a títulos e historia. Para quienes desconozcan un caso similar, aquel histórico Deportivo Quito al que se fue Gustavo Rodas y que nos eliminó de la Copa Sudamericana en 2012, pasa por una situación idéntica a la que vivimos, tanto que ha descendido 2 veces por deudas y que ahora lleva el nombre de Sociedad Deportivo Quito para poder encaminarse nuevamente. Así que, vistos los hechos, no puedo sentir ninguna clase de reproche hacia quienes fueron durante estas fechas a ver al León de Amarilis, muchos incluso de la barra oficial, viendo cómo año tras año se ilusionaba a un pueblo pese a la cruda realidad.
Quizás algunos tengan ganas de ver a ese glorioso escudo poder pasar de etapa sin la incertidumbre de saber si van a sacarnos en mesa sin importar lo bien que juegue el equipo. A estas alturas todo es incierto. Lo único seguro es que, sea como sea y en donde sea, Huánuco o Amarilis, la gente de todas las edades y clases sociales seguirá yendo al estadio a defender el escudo que fue, pese a lo hinchas e identificados que podamos ser de otros equipos, el de muchos de nuestros padres y abuelos. Ante estos tiempos oscuros solo queda ser optimista y mirar con expectativa el futuro, que es lo único con lo que no pueden jugar.
Quienes me han podido seguir en el transcurso de las opiniones que he ido compartiendo en este espacio, sabrán que hace poco hice un artículo dando a conocer cómo fue que me volví simpatizante del equipo y en donde compartí algunos amenos recuerdos de aquellos años. Eso sí, fuera de todo lo bueno, como ustedes pudieron leer líneas arriba, luego del descenso del año 2015, el mismo que fue en mesa, el equipo no ha hecho más que mantenerse como un mero animador en la etapa distrital o provincial de la Copa Perú, siendo que el año pasado logró, después de muchos años, clasificar a la etapa nacional, saliendo incluso campeón, todo para que las deudas terminaran por eliminarlo en mesa.
En ese texto que compartí, y creo que tengo que reconocerlo, fruto seguramente de la desazón de no poder volver a esos años de gloria en el futbol profesional, pequé en darle el beneficio de la duda a la directiva de Joel Flores e incluso ver como una posibilidad el que el León de Amarilis termine tomando el lugar del León de Huánuco, haciendo un símil con el caso del Deportivo Quito. El tiempo parece haber demostrado, sobre todo lo ocurrido el año pasado, que la actual directiva es incompetente para lograr el ascenso y que, cada año, a través de publicaciones destacando a los sponsors que llegan y hablando de jales de peso, tratan de seguir ilusionando a una hinchada a la que parece que no tienen la menor intención de darle nuevamente la expectativa de volver a llegar a la máxima división del futbol peruano.
Ahora, hay muchas preguntas que parece que el tiempo no está dispuesto a responder, como es el hecho de saber en qué se gastó el dinero que ingresó al club en los años de Lucho Picón, tanto por la participación en Copa Libertadores como Sudamericana. Porque el equipo no tiene un local propio o bienes conocidos. ¿Por qué razón jamás se tuvo una cancha de entrenamiento propia o un centro de formación de menores que perdure en el tiempo? Porque luego de ese 2016 de pura inactividad no volvió a haber una inversión fuerte en el equipo y cómo es que en sus mejores años se permitió el haber acumulado una deuda que bordea los 4 millones tanto con la Agremiación de Futbolistas (SAFAP) como con la Federación Peruana de Fútbol (FPF). De igual forma, porque no se ha abierto hasta la fecha el padrón de socios y se han llevado adelante nuevas elecciones.
Ahora, la última de esta directiva es negarse a jugar la Copa Perú e inscribirse en un supuesto torneo de equipos históricos que debería jugarse en los meses de noviembre y diciembre de nombre Torneo Tradición Copera, que en el caso de ganarse podría dar un cupo a la Liga 3. Asimismo, se habla en redes cada cierto tiempo del proceso judicial de amparo que mantiene el club para retornar a la Liga 2, luego de que la directiva de Picón se negara a jugar en segunda por interponer un proceso al TAS, que, a menos que seas Alianza Lima, no solo no nos permitió ascender en tiempo récord, sino que nos mandó a la liga de origen. A estas alturas al hincha solo queda decirle que espere lo mejor, aunque no sé qué más mal podría salir a estas alturas. Feliz 80 aniversario, supongo.








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