Por alguna oculta razón, este año, he logrado visitar por tercera vez el Museo Grassi en la elegante ciudad de Leipzig, probablemente, posea en el más remoto nervio una justificación.
El Museo Grassi, hecho de las piedras rosadas de las canteras de Leipzig, no parece un enorme recinto, sus avisos son cautos, sus jardines viejos, como en un eterno cambio de estación. Sin embargo, el lugar alberga un increíble recorrido de periodos artísticos europeos, asiáticos y africanos; paredes con producción sacra como en los museos de renombre. Exposiciones permanentes de Artes Aplicadas, Art Decó, La historia del diseño, Bauhaus en su máximo esplendor y una sala temporal donde se expone: Arte Popular, Diseño, Fotografía y Arquitectura con artistas de renombre internacional. Una cartilla sorprendente.
Es noche de museos, una exquisita exposición de Arte Popular Latinoamericano, curada por Luján Cambariere, se presenta entre sus espacios. Al ingresar, encuentro el magnífico catálogo The Soul of Objects, rápidamente leo los nombres de los países buscando Perú. Respecto a la tierra inca, se mencionan tres representantes: el equipo de diseñadores “Beneai”, integrado por Ani Álvarez Calderón y Arianne Carrillo, madre e hija, trabajando desde el 2021 en co-creación con artista Kené de la comunidad Shipibo-Conibo de Ucayali. Un segundo invitado, el dúo denominado “Documento Nacional de Identidad” (DNI) nacido en París en 2019, de los gemelos peruanos, Paulo y Roberto Ruiz Muñoz (1992), diseñadores textiles y de moda. La marca fusiona artesanía, poesía y cultura popular, recuerdos de su infancia cuando vivían en Perú. Entre esta triada, me alegra leer el tercer nombre: Gaudencia Yupari Quispe (1966), quien desde los 16 años tuvo que huir a Lima.

Museo Grassi de Leipzig. Alemania.
Ver su obra, desde el inicio, sorprende por el mensaje; generalmente en los círculos del mercado de arte, la producción de los Artista Populares termina decorando paredes; en cambio, el tejido Wachakuq (escena de parto) de Gaudencia en el Museo Grassi, te demanda; su historia te pone la piel de gallina y, en esa distancia entre Alemania y Perú, se vuelve un viaje a la prehistoria, a la cara salvaje. Una sociedad tolerando la escasez de ellos y los existentes, servicios insalubres. En el tejido de Gaudencia, el derecho a la salud, relatado en condiciones animalescas, asistido por la presencia del sol, la luna, los apus y el tayta cura. Imagen que descuadra con su historia la mirada del visitante germánico. Sobre ella se lee en la publicación: Artista textil peruana, cantante y pintora de Tablas de Sarhua, funda el taller VIGA con su hija Violeta Quispe. Reconocida como una bordadora excepcional, produce paneles textiles autobiográficos elaborados con la técnica del piqueteo, tela sobre tela.

Fotografía de Gaudencia Yupari Quispe (Bajada de su Facebook).
Imagino la tarde de la inauguración, Gaudencia ausente, mientras el fruto de sus manos viajaba a miles de kilómetros de su taller en Chorrillos. Tenerla en este lugar, donde por otras razones menos ocultas logro permanecer buenas semanas, me hace pensar, en las muchas puertas que el arte de los pueblos está abriendo con el nombre Perú. La escena internacional, cada vez reconoce en espacios de primer nivel, obras salidas de la sabiduría de los caminos y pueblos andino-amazónicos, esquivando la ignorancia universitaria. Lo popular trae voces que perviven desde antes del nacimiento de sus autoras(es), ellos llegan a sentir que son instrumentos de esa fuerza creadora.

Obras de Gaudencia Yupari en el Museo Grassi.
Gaudencia Yupari, como los caminos recorridos por sus pies, son las evidencias de su cultura que las posa en lugares impensados, de ningún modo soñados desde las vitrinas nacionales. Otro punto poderoso en este recorrido, fuera del sistema limeño del arte, es la presencia de otros relatos femeninos; es decir, al nombre de Gaudencia, se emplazan la de Sara Flores, Celia Vasquez, Genoveva Núñez, Olinda Silvano y una generación joven, con talento de sobra, como Violeta Quispe, hija de Gaudencia, Venuca Evanán, Chonón Bensho, etc. Ver su trabajo, junto a obras de diseñadores de origen peruano residentes en París o San Isidro, nos hace pensar que los pueblos como escuela continúan poseyendo una fuerza sin límites.
Gaudencia expone dos tejidos hechos en su máquina de coser, herramienta que soñó comprar desde que llegó a Lima. Su idea primigenia era dedicarse a confeccionar blusas, polleras, chompas, trajes como los de su pueblo Sarhua. El dolor de su pasado le encaminó a utilizar su máquina, para remendar sus heridas (Pozuzo, junio 2026).

Wachakuq (Escena del parto) Museo Grassi.








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