A raíz de las publicaciones sobre el fascismo y el neoliberalismo que, a su vez, sirvió para presentarnos a un evento relacionado a los cien años de la publicación de La escena contemporánea de José Carlos Mariátegui, me han hecho llegar preguntas sobre el tema en cuestión. La interrogante principal es si hoy existe un fascismo propiamente dicho. Para responder a esta última y a todas las incógnitas, partiremos por definir lo que es el fascismo. Al respecto, nos sujetamos a la conceptualización redactada por la III Internacional Comunista, a la que se adhirió José Carlos Mariátegui. En el informe de Dimitrov, el fascismo es definido como «la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero»; además puntualiza lo siguiente: «El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y el sector revolucionario de los campesinos y de los intelectuales». Esto parece indicarnos que el fascismo subsiste hoy en día, pero la respuesta dependerá también de las características que se le atribuyan, las cuales trataremos de detallar en este breve texto.
1) Carácter chauvinista. El imperialismo fascista despliega una política chauvinista o de nacionalismo extremo; es decir, hay un aparente espíritu de superioridad y desprecio a lo extranjero, lo que deriva en la necesidad de engrandecer económicamente a sus propias naciones, sometiendo a las demás. Dimitrov señala: «El fascismo es el chovinismo más desenfrenado y la guerra de rapiña» o «Tratan de resolver el problema de los mercados mediante la esclavización de los pueblos débiles, mediante el aumento de la presión colonial y un nuevo reparto del mundo por la vía de la guerra». Esta actitud, mostrada enfáticamente por las grandes potencias imperialistas, nos conduce a otra característica. 2) Imperialismo agresivo con intensión expansionista y belicista. Se puede apreciar en las potencias hegemónicas de hoy en día esta característica con gran claridad. Esto se debe a la necesidad de crear imperios y asegurar la autosuficiencia basada, obviamente, en la opresión de los países subdesarrollados, recurriendo a discursos históricos e incluso a tergiversaciones de teorías como el darwinismo, el judaísmo o el cristianismo. 3) Destrucción de las organizaciones obreras, como parte de la contención de la lucha de las clases trabajadoras que conocen la incapacidad de la burguesía para gobernar bajo las condiciones parlamentarias normales debido a la honda crisis que atraviesa. «Intentan adelantarse al crecimiento de las fuerzas de la revolución —dijo Dimitrov— mediante el aplastamiento del movimiento revolucionario de los obreros y campesinos». Esto lleva al 4) Anticomunismo radical. Temen a la ideología del proletariado porque incita a este a organizarse y a conquistar el poder; porque la conciben como una amenaza a los intereses mezquinos del capital. Por ello, deben eliminar todo grupo de obreros organizados y para ello recurren a la violencia desmedida. Esta política los conduce al corporativismo (resulta de suma importancia estudiar esta forma económica que sirve solo para sobrexplotar a la clase trabajadora y desintegrar el movimiento obrero). 5) Militarización de la sociedad. Al verse asediada por sus propias crisis y acechadas por la furia y la indignación de las masas trabajadoras, recurren a las armas como el único medio para sostener el viejo sistema de cosas. En palabras de Dimitrov: «… los mejores hijos de la clase obrera, los campesinos revolucionarios, los que luchan por un porvenir más bello de la humanidad son sometidos a tratos violentos y escarnios tan repugnantes que ante ellos palidecen los crímenes más abominables de la policía secreta zarista. El criminal fascismo alemán convierte a los maridos, en presencia de sus mujeres, en masas de carne sanguinolenta, envía a las madres en paquetes postales las cenizas de sus hijos asesinados (…)» Militarización que va asociada con 6) Liquidación de libertades democráticas, ya que, al temerle a la organización de las clases trabajadoras en torno a su ideología científica, vetan tajantemente las libertades de prensa, reunión, asociación y huelga. 7) Movilización de masas; es clave saber por qué el fascismo influencia sobre las masas. El camarada Dimitrov lo especifica: «El fascismo logra traerse a las masas porque especula de forma demagógica con sus necesidades y exigencias más candentes. El fascismo no solo azuza a los prejuicios hondamente arraigados en las masas, sino que especula también en los mejores sentimientos de estas, en su sentimiento de justicia y, a veces, incluso con sus tradiciones revolucionarias». Para ello le resulta inevitable disfrazarse de anticapitalista, de anticonservador. «El fascismo aspira a la más desenfrenada explotación de las masas —continúa Dimitrov— pero se acerca a ellas con una demagogia anticapitalista, muy hábil, explotando el profundo odio de los trabajadores contra la burguesía rapaz, contra los bancos, los trust y los magnates financieros y lanzando consignas más seductoras para el momento dado». En términos sencillos, se presenta como revolucionario, pero en verdad lucha contra todo movimiento realmente revolucionario.
¿Se cumplen estas características en la actualidad? ¿Se presenta un fascismo moderno en el mundo y, sobre todo, en el Perú? Para responder a estas dos preguntas claves en el panorama político y coyuntural actual, deberemos analizar con mayor meticulosidad la realidad objetiva en la que nos desenvolvemos. Aunque ya hemos soltado algunos datos, como expresiones generales y sueltas, basados en la actualidad, responder a esas dos incógnitas será nuestro objetivo en el próximo artículo.








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