El conflicto en Irán dispara el precio del combustible globalmente, acercando el galón a US$4.00 y acelerando la migración hacia vehículos eléctricos. Una oportunidad histórica y un riesgo inflacionario para todos.
La escalada del conflicto en Irán ha puesto al mercado de combustibles fósiles en una montaña rusa de precios, afectando directamente a millones de bolsillos en el mundo. El galón de gasolina en EE. UU. ha subido a US$3.98, desde menos de US$3.00 antes del conflicto, impulsando un interés sin precedentes en vehículos eléctricos.
Según la investigación publicada por MIT Technology Review, esta volatilidad no solo replantea las decisiones de transporte individual, sino que amenaza con desestabilizar la economía global, impactando desde el costo de los alimentos hasta la financiación de proyectos de energía renovable, y poniendo en jaque el poder adquisitivo de los consumidores peruanos.
El combustible se dispara: Un galón cerca de los S/20.00 en Huánuco
Desde el 25 de marzo, la preocupación por el precio del combustible es global. En Estados Unidos, el galón de gasolina ha alcanzado un promedio de US$3.98, un incremento de casi 33% respecto a los niveles de antes del conflicto en Irán, cuando se situaba por debajo de los US$3.00. Esta situación resuena fuertemente en Perú, un país que importa cerca del 70% de sus combustibles. En Huánuco, por ejemplo, un galón de gasolina de 90 octanos que costaba aproximadamente S/16.00 hace unos meses, ahora supera los S/19.50 en muchas estaciones de servicio, un aumento del 22%. Este golpe al bolsillo se suma a la presión inflacionaria que el Banco Central de Reserva del Perú monitorea de cerca, y que podría empujar la inflación proyectada de 2.5% para 2024 en al menos 0.5 puntos porcentuales adicionales si la crisis persiste. La inestabilidad en Medio Oriente y la dependencia de los combustibles fósiles tienen un impacto directo en nuestra canasta básica.
¿Por qué la gente está pensando seriamente en un auto eléctrico?
Ante esta escalada de precios, el interés en vehículos eléctricos (EVs) ha explotado, y algunos propietarios de EVs no han ocultado su satisfacción, compartiendo mensajes de "se los dije" en redes sociales. Un mercado automotriz en línea de EE. UU. reportó un aumento del 20% en el tráfico de búsqueda de EVs tras el ataque inicial en Irán, con modelos populares como el Tesla Model Y viendo su tráfico de búsqueda casi duplicarse. Este fenómeno no es aislado; el interés es verdaderamente global. En 2023, la participación de mercado de los EVs superó el 15% de las ventas globales de autos nuevos, con más de 14 millones de unidades vendidas. Los consumidores buscan alternativas para protegerse de la constante volatilidad del petróleo, una tendencia que se intensifica con cada crisis internacional que afecta al precio del barril.
El fantasma de los 70s y una oportunidad histórica
Históricamente, los momentos de alta volatilidad en los precios del petróleo han provocado cambios significativos en el comportamiento del consumidor. Durante la crisis del petróleo de 1973, los estadounidenses se volcaron masivamente a vehículos más pequeños y eficientes, abriendo una puerta de oro para los fabricantes japoneses. Hoy, con los precios del crudo tipo Brent rondando los US$85 por barril, la historia podría repetirse, pero esta vez con la electromovilidad como protagonista.
¿Están listos los peruanos para la transición eléctrica?
La demanda de EVs ya está desafiando la oferta en varios mercados. Un concesionario automotriz cerca de Londres, según Reuters, lucha por mantener su inventario, enviando personal a subastas para adquirir más unidades. Otro en Manila informó a Bloomberg que recibió pedidos equivalentes a un mes en solo dos semanas. En Estados Unidos, una ola de 300,000 vehículos eléctricos usados, provenientes de leases iniciados hace tres años por la Ley de Reducción de la Inflación, está a punto de inundar el mercado, prometiendo EVs más asequibles. Sin embargo, en Perú, la realidad es distinta: en 2023, solo se vendieron cerca de 850 vehículos eléctricos puros, una cifra minúscula si se compara con los más de 170,000 vehículos nuevos totales. Además, el país cuenta con menos de 40 puntos de carga públicos, la mayoría concentrados en Lima, lo que plantea un desafío considerable para una adopción masiva. ¿Cómo se preparará Huánuco, y el resto del país, para esta inminente ola?
El umbral económico: ¿Cuándo el eléctrico es la mejor opción?
Para muchos, el costo es el factor decisivo. Cifras como los US$4.00 por galón suelen captar la atención. A ese precio, el costo total de propiedad de un EV es considerablemente más bajo que el de un coche a gasolina, incluso considerando precios de electricidad más altos, según datos de la consultora energética BloombergNEF. Actualmente, el costo promedio de cargar un EV en Perú es significativamente menor que llenar un tanque de gasolina de 15 galones. Sin embargo, una encuesta de Cox Automotive reveló que la mayoría de los consumidores estadounidenses solo considerarían cambiar a un EV o híbrido si el precio del combustible alcanzara los US$6.00 por galón. Esta es la segunda gran turbulencia en los precios de los combustibles fósiles en los últimos cinco años (la primera fue en el verano de 2022 con la invasión rusa a Ucrania), un patrón que, según Elaine Buckberg de Harvard, podría acelerar la decisión de cambio en los consumidores.
Un futuro incierto para todos, con o sin auto
Los precios sostenidos y altos de los combustibles fósiles perjudican a todos, incluso a quienes no poseen un vehículo. El costo del combustible representa entre el 50% y el 60% del costo de envío de bienes a nivel mundial. La producción de fertilizantes, vital para nuestra agricultura en Huánuco, depende del gas natural, cuyos precios han aumentado significativamente, hasta un 30% en Europa, desde el inicio del conflicto. Los precios del combustible para aviones, por su parte, se han duplicado en el último mes, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, y representan cerca del 25% de los costos operativos de una aerolínea. Esto significa que el transporte aéreo, y todo lo que se envía por avión, se encarecerá drásticamente en los próximos meses.
¿Qué significa esto para nuestra economía y el planeta?
Esta espiral de precios podría desencadenar una desaceleración económica global, lo que sería catastrófico para la financiación de grandes proyectos, incluyendo granjas eólicas y solares, y para aquellos que buscan préstamos hipotecarios o vehiculares, incluso para comprar un EV. Mientras Perú aún trabaja por reducir su huella de carbono, con el sector transporte contribuyendo con cerca del 20% de las emisiones nacionales, la incertidumbre actual empuja la agenda de la electromovilidad a la primera línea. Si bien esta coyuntura podría ser el empujón necesario para que muchos consideren un vehículo eléctrico, la realidad es que, hasta que no logremos una descarbonización integral no solo de nuestro transporte, sino de toda nuestra economía, la preocupación por los altos precios del combustible seguirá latente para cada ciudadano de Huánuco y el mundo. ¿Estamos preparados para las profundas transformaciones que se avecinan?
Crédito de imagen: Fuente externa










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