Una cuadrilla municipal de limpieza de Oviedo (España) encontró un nido de ametralladora de la Guerra Civil mientras realizaba labores de desbroce para prevenir incendios forestales. El hallazgo ocurrió en el término de El Campón, en el monte Naranco, cuando la máquina desbrozadora tropezó con una estructura de hormigón armado con una tronera de 1937, que había permanecido oculta bajo la maleza durante 89 años.
El hallazgo no sorprendió a los conocedores del monte Naranco, una zona que durante la Guerra Civil fue escenario del cerco republicano a Oviedo en 1936. Según archivos históricos citados en la información, tras romperse el cerco en octubre de 1936, el Naranco se llenó de trincheras para vigilar los pasos hacia Grado. En la zona de El Rebollal se contabilizaron trece posiciones, dos para ametralladora y once para fusil. En Campo Cimero se registraron 31 posiciones, repartidas en cuatro arcos hacia el noroeste, lo que lo convierte en el conjunto defensivo más grande de Asturias.
Vestigios sin catalogar
El portal BunkerAtlas tiene registradas y geolocalizadas 192 posiciones de fortificaciones de la Guerra Civil en toda España, aunque se trata de una muestra no oficial. Según los datos del portal, Madrid concentra casi el 19% de lo catalogado; Cataluña, el 16%; Navarra, el 12%; y Aragón, el 11%. Casi seis de cada diez estructuras registradas se levantaron durante la Guerra Civil, por ambos bandos.
Solo en la Comunidad de Madrid se han documentado más de 2.000 fortificaciones en más de un centenar de municipios, de las cuales unas 500 son de hormigón. La capital reúne 531 fichas de inventario entre Casa de Campo, El Pardo y Ciudad Universitaria.
En los Pirineos, el franquismo diseñó la Línea P, un proyecto de diez mil búnkeres a lo largo de 500 kilómetros de frontera, de los cuales se construyeron unos 4.000, quedando obsoleta hacia 1980. La información señala que, sumando otros frentes como el Ebro, el Jarama o el cerco de Oviedo, la cifra real de fortificaciones en España rondaría las decenas de miles, la mayoría aún sin documentar.
Protección legal y recursos limitados
España cataloga este patrimonio desde la Ley de Memoria Histórica de 2007, ampliada por la Ley de Memoria Democrática de 2022, revisada en marzo de 2026. Ambas normas obligan a identificar y proteger estos restos y, en algunos casos, a abrirlos al público. Sin embargo, la información precisa que el problema es de recursos: inventariar miles de kilómetros de trincheras requiere una inversión que no siempre llega, y cada nido recuperado depende de la acción de un ayuntamiento, una asociación de memoria o una cuadrilla forestal.
Prevención de incendios, la urgencia del verano
El hallazgo se produjo en un contexto de grave riesgo de incendios forestales. Según los datos recogidos, el verano de 2026 ya es el peor arranque de la serie histórica: junio cerró con un 90% más de superficie quemada que la media de los últimos veinte años y cuadruplicó los datos del mismo mes en 2025. El incendio de Almería arrasó cerca de 6.600 hectáreas, con proyecciones que rozan las 7.000. La Unión Europea puso en marcha su mayor despliegue histórico contra incendios.
La información aclara que el desbroce perimetral responde a la ley, y que ni la Agenda 2030, ni el Pacto Verde europeo, ni la Ley de Montes prohíben estas labores, sino que las exigen con plan anual. Memoria y prevención no compiten: basta con avisar a Patrimonio, dejar que el nido respire al sol y decidir después qué hacer con él.









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