El deterioro de las principales vías de acceso ha convertido a Tomaykichwa en una zona crítica de tránsito, salubridad e inseguridad. Vecinos del histórico distrito huanuqueño denuncian que las calles sin pavimentar, los charcos de agua estancada y la falta de iluminación han agravado una situación que atribuyen al abandono de las autoridades municipales.
Los vecinos denuncian que las calles están transformadas en lodazales, con enormes acumulaciones de agua que dificultan el paso de peatones y vehículos. Según residentes, cada lluvia arrastra sedimentos desde los cerros cercanos y bloquea los accesos, sin que exista un sistema eficiente de drenaje pluvial.
Un vecino, cuya identidad se mantiene en reserva, señaló que las solicitudes de mantenimiento han sido ignoradas reiteradamente. “No es solo el barro; es la sensación de que para la autoridad no existimos”, manifestó al describir las dificultades para trasladar productos o atender emergencias médicas.
El problema también tiene un componente sanitario. La humedad persistente y el agua estancada favorecen la proliferación de insectos y afectan directamente a las familias que viven cerca de las zonas bajas del distrito.
A esta precariedad se suma la inseguridad. Los pobladores reportan un incremento de asaltos en las rutas de ingreso, situación que vinculan con la falta de iluminación pública y la ausencia de patrullaje preventivo.
El escenario contrasta con el potencial turístico que Tomaykichwa suele promocionar en fechas festivas. Mientras se resaltan sus atractivos históricos, la infraestructura básica continúa deteriorándose.
La Municipalidad Distrital de Tomaykichwa deberá precisar si existen presupuestos o cronogramas para rehabilitar las vías afectadas. Mientras tanto, el lodo y el miedo siguen marcando la rutina de sus vecinos.







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