La falta de agua potable volvió a golpear a Huánuco. Un derrumbe interrumpió el servicio y dejó sin abastecimiento a más de 70 mil personas, aunque la cifra podría ser mayor si se considera a vecinos de Pillco Marca y Amarilis. La situación también afecta a instituciones educativas, donde ya se reportan problemas en los servicios higiénicos y dificultades para continuar con las clases con normalidad.
Frente a este escenario, el exregidor Manuel Vivanco cuestionó la ausencia de acciones preventivas por parte de Seda Huánuco y de las autoridades. Señaló que fenómenos como derrumbes y huaicos pueden presentarse en temporada de lluvias, por lo que la empresa prestadora debió contar con un plan de contingencia para responder de inmediato. A su juicio, el problema no puede seguir tratándose como un hecho aislado, sino como una falla recurrente en la gestión del servicio.
Vivanco recordó que no es la primera vez que Huánuco enfrenta una situación similar. Mencionó como antecedente el derrame de petróleo registrado en 2020 en el río Higueras, hecho que ya había encendido las alertas sobre la vulnerabilidad del sistema de abastecimiento y la necesidad de una mejor preparación.
Seda Huánuco y OTASS
El exregidor también dirigió sus críticas al Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS), entidad que intervino Seda Huánuco con el objetivo de mejorar su funcionamiento. Sin embargo, sostuvo que hasta ahora no se observan cambios suficientes frente a un problema que se repite año tras año.
Según explicó, una de las principales deficiencias está en la falta de mantenimiento de las zonas de captación y del drenaje pluvial. Indicó que en sectores como General Prado, Damaso Beraún, Puelles y Cruz Verde las tomas de agua estarían obstruidas por lodo, piedras y sedimentos, lo que impide un flujo adecuado y agrava la interrupción del servicio. A ello se suma la falta de cisternas y de una distribución de emergencia para las familias más afectadas, especialmente en asentamientos humanos.
Vivanco pidió que el Gobierno Regional de Huánuco y las municipalidades de Huánuco, Amarilis y Pillco Marca intervengan de inmediato para abastecer de agua a colegios y zonas vulnerables. Remarcó que la situación ya no debe verse solo como una urgencia, sino como una emergencia que compromete la salud de la población.
Red de agua es antigua
Otro de los puntos más delicados expuestos por Vivanco es el estado de la infraestructura. Afirmó que buena parte de las tuberías de Huánuco fueron instaladas en 1950 y que varias de ellas son de asbesto y de acero deteriorado. Según señaló, esta antigüedad compromete la calidad del agua y evidencia la necesidad de una intervención integral en toda la red matriz.
En ese contexto, mencionó la existencia de un proyecto valorizado en aproximadamente 650 millones de soles para renovar completamente las tuberías de la ciudad y mejorar el sistema de distribución. También consideró indispensable construir reservorios que permitan responder mejor en épocas de emergencia y evitar cortes prolongados del servicio.
Asimismo, cuestionó que Seda Huánuco siga dependiendo casi exclusivamente de una sola fuente de captación, el río Higueras, pese a que la región cuenta con otras alternativas como lagunas, manantiales y nuevas fuentes hídricas que podrían incorporarse al sistema.
Pozos tubulares: medida temporal
Como alternativa de emergencia, Vivanco planteó la construcción de dos pozos tubulares, uno en Los Carrizales y otro en Huayopampa. Según explicó, cada uno podría abastecer a unas 100 mil personas de manera temporal, mientras se desarrolla una solución estructural definitiva.
Aclaró, sin embargo, que esta propuesta no reemplaza al sistema regular de Seda Huánuco, sino que serviría solo como respaldo en situaciones críticas. En su opinión, la ciudad necesita una respuesta inmediata para enfrentar la actual escasez, pero también una política de largo plazo que garantice un servicio seguro, continuo y de calidad.
Finalmente, sostuvo que la población cumple con pagar mensualmente por el servicio, por lo que tiene derecho a recibir agua en condiciones adecuadas. La nueva crisis, remarcó, vuelve a poner en debate la capacidad de respuesta de las instituciones y la urgencia de modernizar un sistema que, según las críticas, arrastra problemas históricos sin resolver.







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