La lectura como punto de partida de la escritura y la literatura como una forma de preservar la memoria marcaron el encuentro que sostuvieron los escritores Mario Malpartida y Samuel Cardich con estudiantes huanuqueños durante una nueva jornada de los Jueves Culturales organizados por la Cámara de Comercio. La actividad reunió a escolares, docentes y promotores culturales en un espacio de diálogo sobre la creación literaria y el valor de los libros.
Durante la ronda de preguntas, un estudiante del colegio Roosevelt School consultó a Mario Malpartida sobre las experiencias que lo llevaron a convertirse en escritor. El autor recordó que su interés por la literatura nació cuando cursaba tercero y cuarto de secundaria, etapa en la que desarrolló una intensa afición por la lectura y comenzó a publicar textos en periódicos escolares.
Malpartida explicó que uno de los momentos decisivos de su trayectoria ocurrió cuando un profesor identificó que los textos que redactaba para una publicación estudiantil tenían características más cercanas al cuento que al periodismo. Según relató, aquel comentario despertó su interés por profundizar en la narrativa y continuar escribiendo más allá de las aulas.
La memoria como motor creativo
El escritor señaló que otro factor determinante fue su llegada a Huánuco a finales de las décadas de 1960 y 1970. Recordó que dejó Lima mientras muchos de sus compañeros emigraban a otros países y que la nostalgia por su barrio, su familia y sus amigos se convirtió en una fuente permanente de inspiración para sus relatos.
Según manifestó, los recuerdos personales terminaron transformándose en materia literaria. Citó como ejemplo su libro Pecos Bill y otros recuerdos, publicado en 1986, obra que definió como un texto construido desde la evocación de la infancia y la juventud. Asimismo, destacó que la autobiografía ha sido una herramienta constante en gran parte de su producción narrativa.
Malpartida respaldó esa idea con referencias a autores como José María Arguedas, Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez. Recordó la frase atribuida a Vargas Llosa según la cual “la memoria es el punto de partida para la ficción” y evocó también la reflexión de García Márquez sobre la relación entre la vida, el recuerdo y la narración.
Un legado para Huánuco
La segunda intervención estuvo a cargo del poeta y narrador Samuel Armando Cardich Ambudia, quien expresó su satisfacción por compartir con los estudiantes. Cardich indicó que lleva alrededor de 40 años publicando libros, aunque comenzó a escribir desde los 12 o 13 años. También recordó que su primera publicación apareció cuando tenía 39 años, después de un largo proceso de aprendizaje y dedicación.
El autor afirmó que actualmente concibe la escritura como una forma de dejar testimonio de su paso por la vida y de rendir homenaje a Huánuco. Según manifestó, gran parte de su obra busca registrar la identidad, la belleza y las potencialidades de la región, a la que describió como una tierra con características únicas y con un enorme valor cultural.
La jornada concluyó con la participación del docente y escritor José Carlos Chamorro Bermúdez, conocido como “Shaolin”, quien relató cómo distintos autores locales influyeron en su decisión de publicar sus propios trabajos. El educador alentó a los jóvenes asistentes a mantener metas ambiciosas y a desarrollar sus proyectos personales, cerrando una actividad que puso en contacto directo a nuevas generaciones con algunas de las voces más representativas de la literatura huanuqueña.










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