Personal subalterno habría denunciado presiones para colocar decenas de tickets con el argumento de financiar regalos y una actividad deportiva, en medio del recuerdo de un evento previo con consumo de alcohol, peleas y accidentes.
La organización de un campeonato de fulbito por el Día de la Madre estaría generando malestar entre suboficiales de la Policía en Huánuco, luego de que personal subalterno denunciara presuntas presiones para vender polladas como mecanismo de recaudación. Según la versión recogida por este medio, la actividad se estaría promoviendo con el argumento de financiar regalos con motivo de esa fecha.
De acuerdo con el testimonio recibido, la presión se estaría canalizando a través de las comisarías, donde se pediría comprometer la colocación de entre 60 y 70 polladas por dependencia. La queja de los subalternos no se concentraría solo en la cifra, sino en el carácter presuntamente obligatorio de una actividad que, en principio, debería tener naturaleza voluntaria.
La denuncia también apunta a que los comisarios estarían siendo instados a convencer al personal a su cargo para cumplir con esa meta. Según la misma versión, esa dinámica habría generado incomodidad entre suboficiales que consideran que la recaudación se estaría imponiendo bajo presión interna, en un contexto donde la relación jerárquica dificulta negarse sin quedar expuestos ante sus superiores.
Un antecedente que vuelve a inquietar
El malestar, según indicaron los denunciantes, no respondería solo a la venta de polladas. También estaría marcado por el recuerdo de un campeonato anterior en el que, siempre de acuerdo con esa versión, se habría vendido cerveza sin mayor control durante la actividad. Ese hecho habría derivado después en incidentes que aún permanecen en la memoria del personal.
Los subalternos sostienen que, tras ese evento previo, se habrían registrado accidentes de tránsito con participantes en aparente estado de ebriedad, además de peleas y otros desórdenes. Para quienes hoy cuestionan la nueva actividad, ese antecedente debería obligar a revisar con mayor rigor cualquier evento recreativo que involucre consumo de alcohol y movilización de efectivos fuera de sus labores ordinarias.
La preocupación de los denunciantes también alcanzaría el destino de lo recaudado. Según señalaron, la venta de polladas tendría como finalidad supuesta la compra de regalos por el Día de la Madre, aunque dentro del personal existirían dudas sobre la transparencia del mecanismo y sobre la pertinencia de trasladar esa carga económica a suboficiales y comisarías.
Hasta ahora no se conoce una respuesta oficial sobre estas denuncias formuladas desde el personal subalterno. Pero la controversia podría escalar si aparecen más testimonios sobre presuntas exigencias para vender tickets o si se confirman los incidentes vinculados a actividades anteriores. Lo que se presenta como una celebración interna podría abrir una discusión mayor sobre los límites entre la participación voluntaria y la presión dentro de una estructura jerárquica.










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