El director del Hospital Materno Infantil Carlos Showing Ferrari, Marco Antonio Jaramillo Luna, confirmó que el recién nacido, que continúa internado en UCI tras una presunta demora en la atención de su madre, podría ser trasladado al Hospital del Niño de Lima en las próximas horas, debido a que su estado aún exige una evaluación especializada, especialmente a nivel neurológico.
Jaramillo señaló que, tras comunicarse con el Hospital Hermilio Valdizán, recibió información de que se encuentra pendiente la referencia al Hospital del Niño de Lima, donde el menor podría ser evaluado por especialistas y subespecialistas. Explicó que el bebé requiere una intervención para realizar exámenes y una valoración neurológica de mayor complejidad.
Aclaración
En medio de los serios cuestionamientos formulados por los padres del bebé, el director del hospital ayer convocó una conferencia de prensa en la que presentó la historia clínica, la referencia médica y la secuencia de atención, con el fin de rechazar que haya existido demora por parte del personal de salud.
La versión del hospital sostiene como punto central que la paciente no ingresó como emergencia obstétrica, sino mediante una referencia para consultorio externo desde el puesto de salud de Utao, con diagnóstico de síndrome de flujo vaginal y embarazo de alto riesgo. Según la documentación mostrada, en dicha referencia no se consignaba una situación crítica inmediata que obligara a una atención directa por emergencia.
De acuerdo con la doctora Tania Salas, la paciente llegó al hospital con una cita para consultorio externo de ginecología. No obstante, ese día no había médico programado en el turno de la mañana para ese servicio, por lo que la atención se realizó recién en la tarde. El hospital precisó que la evaluación médica se efectuó a la 1:25 p. m., momento en el que el especialista detectó latidos fetales de entre 110 y 115, lo que motivó su derivación inmediata al área de emergencia.
Con esta exposición, el hospital busca desmontar la acusación más delicada del caso: que la paciente fue dejada sin atención o que existió indiferencia médica durante la espera.
Monitoreo fetal
Tras su ingreso al área de emergencia, el equipo médico inició la evaluación clínica de la gestante y dispuso exámenes complementarios para determinar el estado de la madre y del bebé. Según lo expuesto durante la conferencia, la paciente refirió únicamente flujo vaginal y no manifestó otros síntomas de alarma, como ausencia de movimientos fetales o molestias que anticiparan un cuadro crítico.
El hospital sostuvo que, como parte del abordaje, se realizaron una ecografía obstétrica y un doppler fetal, cuyos resultados iniciales se encontraban dentro de parámetros considerados normales. Sin embargo, la evaluación no concluyó allí. El personal médico ordenó además un monitoreo fetal, examen que terminó siendo determinante en la evolución del caso.
De acuerdo con la versión médica, fue en esa prueba donde se detectaron alteraciones en los latidos cardíacos del bebé. A partir de ese hallazgo, la respuesta fue inmediata: la gestante fue trasladada a sala de operaciones para una cesárea de urgencia, con el objetivo de proteger la vida del recién nacido y de la madre.
Ministerio Público
El director del hospital confirmó que el caso ya es materia de investigación por parte del Ministerio Público, que intervino de oficio y recibió la documentación correspondiente para determinar si existió o no responsabilidad médica. Según indicó, la institución entregó copias fedateadas de la historia clínica y otros documentos, a fin de que sean evaluados por especialistas en medicina legal, quienes deberán establecer si la atención se ajustó a los protocolos.
Marco Antonio Jaramillo Luna remarcó que el hospital hizo pública parte de la documentación no de manera inmediata, sino cuando la presión pública creció con fuerza en redes sociales, medios de comunicación y espacios políticos. Incluso cuestionó que se haya intentado instalar una versión condenatoria antes de que concluyan las investigaciones y deslizó críticas hacia quienes, según afirmó, buscaron “mancillar” el nombre de la institución.
La explicación se da en un contexto en el que el caso ha alcanzado relevancia nacional y ha adquirido interés político, además de producirse en medio de críticas a la gestión de Jaramillo Luna, a quien se acusa de sancionar a trabajadores de salud que han denunciado presuntas malas atenciones y posibles negligencias que pondrían en riesgo a los pacientes.







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