El tránsito desde presentaciones escolares improvisadas hasta la conducción de una agrupación propia resume la historia que Fernando Guillén expuso en una entrevista difundida por Diario Ahora. El artista señaló que empezó a generar ingresos desde los 12 y 13 años, cuando aún cursaba la secundaria, y que hoy, a sus 37 años, está al frente de Los Duros de la Cumbia, grupo con el que consolidó su perfil empresarial tras 20 años de trabajo en radio, discotecas y escenarios locales.
Guillén recordó que sus primeros ingresos fueron modestos. Según relató, llegó a trabajar por “un cuarto de pollo” y más adelante, a los 16 años, cobraba S/ 70 por show mientras actuaba 4 veces por semana —miércoles, jueves, viernes y sábado— en una discoteca donde se presentaba incluso siendo menor de edad. De acuerdo con su testimonio, ese dinero le permitió pagar cursos y sostener parte de sus gastos personales.
El artista indicó que una etapa decisiva de su carrera fue su paso por radio Uranio, en Tingo María, experiencia que definió como una de las mejores decisiones de su trayectoria. Según manifestó, ese periodo le permitió ampliar contactos, trabajar con referentes del medio y entender que la animación no podía limitarse a un solo espacio, sino convertirse en una plataforma para crecer en la industria musical y construir una marca propia.
El salto de animador a empresario
En su relato, Guillén vinculó ese ascenso profesional con episodios personales que marcaron su madurez. Según contó, fue padre por primera vez a los 17 años, una situación que lo obligó a asumir responsabilidades económicas de manera temprana. Recordó además que su madre le pidió dejar la casa para hacerse cargo de su nueva familia, una decisión que hoy interpreta como una lección decisiva para ordenar su vida y sostener su carrera.
El músico señaló que, incluso cuando ya tenía estabilidad en una orquesta local a los 18 años y recibía una mensualidad fija, seguía participando sin cobrar en presentaciones de José Luis Arroyo, “El Lobo”, para ganar experiencia. Según explicó, esa etapa fue clave para observar dinámicas de escenario, estilos de animación y la manera en que se construye una identidad artística capaz de sostenerse en el tiempo.
A partir de ese recorrido, Guillén afirmó que logró posicionarse no solo como animador, sino también como empresario musical. En la entrevista fue presentado como Fernando Guillén “de Los Duros de la Cumbia”, agrupación que hoy encabeza y que, de acuerdo con el enfoque del diálogo, forma parte de su consolidación profesional dentro del circuito regional. Ese paso, según dejó entrever, no fue inmediato, sino el resultado de dos décadas de trabajo continuo.
La pandemia y la prueba más dura
Pese a ese crecimiento, Guillén reconoció que la pandemia alteró de manera severa su economía. Según declaró, vendió instrumentos y un estudio de grabación que tenía en Lima, y salió a trabajar en ventas por horas ante la paralización total de espectáculos. En su versión, ese periodo expuso la fragilidad del rubro artístico y obligó a muchos trabajadores de la música a subsistir fuera de los escenarios.
En el tramo final de la entrevista, el artista insistió en que su historia no debe leerse solo como un caso de éxito, sino también como una advertencia para los jóvenes sobre disciplina, familia y constancia. Con 37 años, una primera paternidad a los 17, un primer pago simbólico, S/ 70 por show a los 16 y 20 años de carrera, Guillén dejó instalada otra pregunta: cuánto puede crecer todavía un proyecto regional como Los Duros de la Cumbia en un mercado donde la visibilidad sigue dependiendo tanto del esfuerzo individual como de la resistencia ante nuevas crisis.







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