La crisis por residuos sólidos, el desorden del transporte y la proliferación de talleres mecánicos en la avenida Túpac Amaru volvieron al centro del debate político en Amarilis, a menos de siete meses del término de la gestión municipal. Durante una conferencia por el aniversario número 44 del distrito, el alcalde Roger Hidalgo sostuvo que recibió “un pasivo muy grande” de anteriores administraciones y responsabilizó a otras instituciones por la falta de soluciones inmediatas.
El burgomaestre aseguró que la municipalidad enfrenta limitaciones legales para ordenar el comercio y clausurar negocios con licencias otorgadas años atrás. Según manifestó, cuando la comuna intenta cerrar establecimientos considerados informales, los propietarios recurren al Poder Judicial, al Ministerio Público o presentan acciones de amparo para continuar operando. “Siguen funcionando años, no solamente un mes o dos meses”, declaró.
Hidalgo también trasladó responsabilidades al municipio provincial de Huánuco en materia de tránsito y manejo de residuos. Indicó que Amarilis solo tiene competencia sobre motocicletas y afirmó que el problema del botadero de Chilipampa afectó directamente el servicio de limpieza pública. “Nos cerraron una semana, ¿a dónde iba a llevar la basura?”, cuestionó al señalar que los camiones recolectores quedaron saturados durante varios días.
La herencia del desorden urbano
La avenida Túpac Amaru, una de las principales vías del distrito y recientemente asfaltada, se ha convertido en símbolo de las dificultades para ordenar Amarilis. En gran parte de la vía operan talleres mecánicos y negocios informales que, según vecinos y comerciantes, generan congestión vehicular y ocupación irregular del espacio público. Hidalgo sostuvo que muchas de esas actividades cuentan con licencias otorgadas por anteriores autoridades municipales.
El alcalde reconoció que los avances para revertir esa situación han sido “muy pocos” debido a las trabas administrativas y judiciales. También pidió una mayor articulación con Indecopi, el Poder Judicial y el Ministerio Público para acelerar clausuras y sanciones. “Debemos unirnos los alcaldes y solucionar rápido”, manifestó durante la conferencia.
La problemática ocurre en un distrito que supera los 100 mil habitantes y que, según el propio Hidalgo, contaba inicialmente con apenas S/ 5 millones para obras. El alcalde afirmó que durante su gestión logró gestionar aproximadamente S/ 200 millones ante el Gobierno Regional de Huánuco y otras entidades para ejecutar pistas, veredas, polideportivos y proyectos educativos. Entre ellos mencionó el colegio de La Esperanza y un laboratorio macro regional financiado con apoyo internacional.
Basura y desgaste político
El manejo de residuos sólidos se ha convertido en uno de los temas más sensibles para la administración municipal en el tramo final del mandato. Hidalgo reconoció que existen “puntos críticos” donde la basura vuelve a acumularse poco después del recojo. Sin embargo, responsabilizó también a sectores de la población por sacar desechos fuera del horario establecido. “Pasamos tres turnos, mañana, tarde y noche”, afirmó al defender el trabajo del área de limpieza pública.
El burgomaestre sostuvo además que recibió maquinaria antigua y camiones deteriorados, situación que —según indicó— obligó a renovar parte de la flota municipal. Precisó que su gestión ya adquirió cuatro vehículos y que proyecta comprar otros cuatro antes del 31 de diciembre. Con ello, dijo, espera dejar mejores condiciones para la próxima administración distrital.
Las declaraciones se producen en un contexto preelectoral marcado por la aparición de nuevas candidaturas para las elecciones municipales de 2026. Durante la actividad también se consultó al alcalde sobre la eventual participación política del hijo del congresista Antonio Pulgar. Hidalgo evitó confrontaciones y respondió que “democráticamente todos pueden participar”, aunque insistió en que los futuros candidatos deben conocer la gestión pública y no limitarse únicamente al discurso político.
A siete meses del cierre de gestión, Amarilis enfrenta un escenario donde las obras de infraestructura conviven con cuestionamientos persistentes sobre ordenamiento urbano, limpieza pública y capacidad institucional. El desenlace de esos problemas podría influir no solo en la evaluación final del gobierno municipal, sino también en el debate electoral que comenzará a intensificarse en los próximos meses.










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