Instrucciones: cada 21 de setiembre, día internacional de la Paz, cambiar el contenido de todas las pantallas posibles (grandes, pequeñas, públicas y privadas) por la imagen en video de una vela encendida por la Paz (M. B.).
“Sobreviviendo” letras y voz de Víctor Heredia, no se oye como antes, tal vez no llegue a mil likes. Refiere uno de sus versos: “no quiero ver un día manifestando /por la paz en el mundo a los animales…” Otra voz y otra letra, Martín Bonadeo desde su intervención “Hope” del 2004, proyectada en el Yerba Buena Center for the Arts en San Francisco, cada 21 de setiembre viene convocando Ensayos para la Paz (Essays For Peace).

Homenaje a Nam June Paik (Still.Ensayos para la Paz S1E1)
Paz, es cada vez la grafía más sencilla de desgarradora complejidad, como las tres letras de Sol, donde está contenida el porvenir de la humanidad. Con la dirección de Martín Bonadeo, un ingente conjunto humanitario va llevando a cabo la fantasía: Essays For Peace. Quimera que tropieza con respuestas en la serie de episodios (En memoria de María Alejandra Rosell Q.E.P.D.) realizados, por Martín, próximos a emitirse: “cuando era chico el tiempo fluía distinto y la medida que usaba para darme cuenta de cómo pasaba era los cumpleaños. Mi momento favorito era cuando todos dejaban de cantar, y quedábamos la vela y yo solos. En silencio. Esperando que pida mis deseos. El primer deseo es el mal difícil y lo pido siempre: Paz en mi casa y en el mundo. Solía tardar un poco más para pensar los otros dos. Y no se los cuento porque, si los revelo, no se cumplirán. Casi todos decimos que deseamos la PAZ, por eso, es tan difícil que se cumpla…”

Ensayos para la Paz (Still. Ensayos para la Paz S1E5).
Cada video es autónomo, pueden verse sin ninguna linealidad, subtitulan: sudor, belleza, silencio, pérdida y espíritu, recuerdo de su encuentro con padre Ugo de Censi y su obra en las alturas de Chacas (Perú). Verlos, es adentrarse en los cimientos de la sociedad, en las preocupaciones de Martín. El quinto video, dedicado al Espíritu, inicia: “este año cumplí 50 años, mi sensación es que llegué a la mitad de la vida. Hay algo sagrado en los números redondos, a mí me conectó con lo que pasó y con lo que vendrá; con lo que quiero conservar, con lo que quiero soltar; con lo justo y con lo injusto que me tocó vivir. El tiempo pasó distinto el último año, estoy más reflexivo, menos verborrágico de lo que era, intentando encontrar la Paz adentro mío, volví a hacer mis prácticas de yoga, estoy buscando un difícil equilibrio. Quiero balancear lo de adentro con lo de afuera, lo que tengo con lo que anhelo. Este año tampoco voy a contarles mis deseos, pero tienen que ver con Ensayar con otros.”

Martín Bonadeo. Podcast “Cachetada” con Juana Tormey (2025) (Still. Ensayos para la Paz S1E5).
Martín es el artista contemporáneo que roba el fuego para donarlo por medio de la tecnología, como Prometeo, se expone al castigo -tal vez sólo del humano- por pretender Paz interior en cada ser. La voz en off de Gigliola Zecchin “Canela”, recuerda: “el fuego es el origen de todas las proyecciones, y cada cosmovisión lo incluye de algún modo en sus rituales. Hay algo muy poderoso que se representa cuando encendemos una vela, cada persona lo vive de un modo único, una fe en el ánima, pueblan la obra de Martín, sus intervenciones poéticas nos abren un espacio de profunda meditación…”
La voz continúa revelando a Martín, el fuego como génesis de la humanidad: “en la modernidad, la vela es una tecnología obsoleta que ya fue reemplazada por la luz eléctrica, representarla en una pantalla, es traer a la conciencia mucho más que su luz, mucho más que su calor, es recordar las razones por las cuales este objeto lleva tanto tiempo junto al humanidad. La vela en su era posteléctrica, produce la sensación del instante detenido, un tiempo intermedio dentro de un espacio atemporal. Es un bálsamo que nos ayuda a conectar con lo trascendente que nos invita a buscar nuestra PAZ interior.”
Martín Bonadeo es consiente que, “el deseo más anhelado no se cumple, cuando se dice”, contra este conjuro, sigue tirando el sueño de la Paz interior como un proyecto planetario. “Nadie pensó que esa vela proyectada en su intervención “Hope” el 2004, en San Francisco, iba a ser la primera de tantas que se encenderían en miles de pantallas en más de 60 países”.
Juana Tormey en el podcast “Cachetada” pregunta: ¿Qué es lo que más te gusta de ser artista? “Poder tener el privilegio de hacer lo que quiero todos los días, es un montón, es un montón…” Este 21 de septiembre de 2026, Ensayos para la Paz, prevé alcanzar más de 500 ciudades simultáneamente, convirtiendo al espectador en parte activa de la obra de arte colectivo más grande del mundo (Pozuzo, setiembre 2026).








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