Un hombre que recibía tratamiento por una enfermedad grave en los Hospices Civils de Lyon, en Francia, falleció a principios de octubre tras infectarse con el virus Shamonda (SHAV), en el primer caso de infección humana registrado por este patógeno, que hasta ahora solo había afectado a animales. El Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) confirmó la vigilancia del caso y las autoridades francesas investigan si el virus causó o contribuyó a la muerte del paciente y cómo contrajo la infección.
Según el comunicado del ECDC, el fallecido presentó complicaciones cerebrales que los médicos que lo atendieron consideran que "muy probablemente" están relacionadas con la infección. La agencia europea precisó que el caso se produjo en un paciente que recibía tratamiento por una enfermedad grave, lo que le hacía más susceptible a la infección y a sus complicaciones que la población general.
Investigación en curso y evaluación del riesgo
El Ministerio de Agricultura de Francia afirmó en un comunicado que "las investigaciones clínicas, biológicas y epidemiológicas siguen en curso" y sostuvo que "hasta la fecha no se ha identificado ningún riesgo para la salud de la población general". La principal hipótesis de las autoridades francesas es que el fallecido resultó infectado al ser picado "por un mosquito del género Culicoides en el este de Francia", aunque no ofreció más detalles.
El ECDC señaló que está en contacto con las autoridades francesas y con sus socios europeos para investigar "las posibles implicaciones de esta primera infección humana para la salud pública". El organismo agregó que sigue de cerca la evolución en estrecho contacto con la Comisión Europea y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que cubre la sanidad animal y la seguridad alimentaria en toda la UE.
"Identificar un virus en un paciente severamente inmunocomprometido no significa que suponga un riesgo para el resto de la población y personas sanas. No hay evidencias de ello, aunque son necesarias más investigaciones para conocer su capacidad de infectar al ser humano", dijo Ben Brennan, del Centro de Investigación sobre Virus de la Universidad de Glasgow.
En la misma línea, David Roiz, investigador del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) de la Universidad de Castilla-La Mancha, consideró que "no hay ningún riesgo para la población general" y explicó que "hay otros bunyavirus que circulan entre mamíferos de manera natural en zonas tropicales y producen casos esporádicos en humanos". El experto añadió que, "en un mundo globalizado, donde se mueven animales, mercancías, y el clima está cambiando, no es extraño que ocurran casos de transmisión humana y no debemos preocuparnos, solamente vigilar y estar atentos y proactivos a los riesgos sanitarios potenciales".
El virus circula en explotaciones ganaderas de doce países
El SHAV fue detectado por primera vez en Europa el pasado verano, precisamente en Francia, y desde entonces ha sido identificado en explotaciones ganaderas de Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, España y Suiza. En España, Cantabria anunció hace dos semanas la detección en su territorio, después de que el virus ya se hubiera identificado en Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Andalucía.
El patógeno afecta principalmente al ganado bovino, aunque también ha sido detectado en ovejas y cabras. Los animales infectados pueden presentar "síntomas como fiebre, diarrea, decaimiento y disminución de la producción láctea", según explicó a principios de mes el Gobierno de Cantabria. La transmisión entre animales se produce por las picaduras de unos pequeños mosquitos llamados jejenes o jenízaros del género Culicoides.
De acuerdo con el ECDC, "en Europa, estos insectos picadores están generalmente más activos desde la primavera hasta el otoño, con patrones estacionales que varían según la especie, la ubicación y el clima". Con el avance del otoño, las previsiones apuntan a que la actividad de estos insectos disminuya. El organismo europeo sostuvo además que la UE cuenta con una "sólida infraestructura de salud pública" que le permitirá "reforzar la planificación de sus respuestas".
El caso permanece bajo investigación: las autoridades francesas no han determinado aún cómo se produjo el contagio ni si el virus fue la causa del fallecimiento, mientras el ECDC mantiene la vigilancia epidemiológica en coordinación con los países europeos.










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