El presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, enviaron una carta a la Comisión Europea en la que proponen ampliar las herramientas del bloque para responder con mayor rapidez a prácticas comerciales que consideran desleales por parte de terceros países. La iniciativa fue valorada positivamente este lunes por el Ejecutivo comunitario, en un contexto de crecientes tensiones económicas con China y otros socios.
El portavoz comunitario Olof Gil señaló que el planteamiento franco-alemán constituye una aportación al debate sobre cómo afrontar los riesgos económicos que llegan desde fuera del bloque y los desequilibrios comerciales internacionales. Según Bruselas, las ideas de París y Berlín son compatibles con la línea que desarrolla la Comisión en materia de competitividad y relaciones comerciales, incluida su política hacia China.
Dos nuevas herramientas sobre la mesa
Macron y Merz consideran que los instrumentos actuales de la UE no son suficientes para responder a un escenario en el que, según sostienen, el comercio se utiliza cada vez más como herramienta de presión política y económica.
La primera propuesta apunta a reducir la dependencia europea de determinados proveedores extranjeros. El mecanismo permitiría establecer límites a la exposición de empresas europeas frente a países o proveedores considerados estratégicos. El debate tiene especial relevancia en sectores como el de las tierras raras, donde la industria europea depende en gran medida de China.
La segunda iniciativa plantea un mecanismo de respuesta de emergencia que permitiría restringir, bajo determinadas condiciones, el acceso de un país tercero al mercado único europeo. La idea busca dotar a Bruselas de una herramienta que pueda activarse con rapidez cuando un socio comercial adopte medidas consideradas especialmente perjudiciales para los intereses europeos.
Las propuestas todavía no forman parte de la legislación comunitaria y deberán ser analizadas por los Estados miembros antes de determinar si existe consenso para avanzar. La cuestión será discutida por los líderes de los Veintisiete en la próxima cumbre europea, prevista para los días 15 y 16 de octubre en Bruselas.
China vuelve a estar en el centro
La iniciativa llega en un momento delicado de las relaciones comerciales entre la UE y China. Bruselas mantiene desde hace meses un pulso con Beijing por el déficit comercial europeo y por las ayudas estatales que, según la Comisión, pueden otorgar ventajas a las empresas orientales frente a sus competidoras europeas.
El problema también afecta al acceso a materias primas estratégicas. La dependencia de China en sectores como las tierras raras quedó expuesta en los últimos meses y se convirtió en uno de los argumentos utilizados en Europa para reclamar una mayor diversificación de las cadenas de suministro.
En este escenario, la propuesta franco-alemana busca combinar dos objetivos que no siempre resultan fáciles de conciliar: reducir las vulnerabilidades económicas del bloque y, al mismo tiempo, evitar una escalada que termine transformando las disputas comerciales en un conflicto abierto.
Bruselas intenta evitar una nueva escalada
El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, tiene previsto viajar próximamente a Beijing para intentar avanzar en las conversaciones con las autoridades chinas. La Comisión busca mantener abiertos los canales de negociación mientras estudia nuevas formas de proteger a las empresas europeas.
Para Francia y Alemania, sin embargo, los mecanismos actuales deben complementarse con herramientas que permitan actuar antes de que una dependencia económica o una práctica comercial se convierta en un problema difícil de revertir.
La propuesta abre así un debate que va más allá de la relación con China: qué grado de autonomía económica quiere tener la Unión Europea y hasta dónde está dispuesta a utilizar el acceso a su mercado como instrumento de presión frente a terceros países.










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