El entrenador de la selección inglesa, Thomas Tuchel, calificó el tercer puesto conseguido este sábado ante Francia (6-4) como "una cicatriz que no se va", pero lo enmarcó como un hito para el fútbol inglés al tratarse de la primera medalla mundialista desde el título de 1966.
Un logro con sabor agridulce
En conferencia de prensa, Tuchel señaló que el objetivo inicial era más ambicioso. "Queríamos llegar a la final y ganar la Copa del Mundo", afirmó. Sin embargo, destacó la importancia del tercer lugar: "Es la primera medalla desde 1966 y en otro país, además. Espero que los jugadores se sientan orgullosos", declaró a BBC Sports.
El entrenador alemán describió el partido ante Francia como "un juego loco". "Ambas selecciones estábamos decepcionadas por no poder estar en la final, pero queríamos finalizar de forma potente para darle el mejor final a nuestro país en un Mundial después de 60 años. Estamos contentos por el resultado final", sostuvo.
El dolor de no llegar a la final
Tuchel admitió que la eliminación en semifinales aún pesa en el plantel. "Ver un equipo que pelea con esta intensidad te da energía. El cansancio viene después. Todavía sentimos dolor al ver que se juega la final mañana. Eso va a tomar tiempo, pero, en general, me da más energía en lugar de quitármela", manifestó.
El estratega también se refirió al balance goleador del torneo. "Me sorprendió un poco, pero es otro aspecto positivo que podemos añadir a la lista", dijo sobre los seis goles anotados ante Francia, que elevaron a 20 los tantos de Inglaterra en el Mundial. "La medalla que nos ganamos hoy nos la merecemos. Nos la ganamos", concluyó.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.