Estados Unidos impuso nuevas sanciones al Banco Internacional de Comercio de Cuba (BICSA), una entidad estatal a la que acusa de prestar servicios financieros al banco iraní Karafarin, incluido desde 2020 en las listas de restricciones del Departamento del Tesoro.
La medida fue anunciada el 15 de octubre por el secretario de Estado, Marco Rubio. Según Washington, la relación entre ambas instituciones se mantenía al menos desde 2022. El anuncio forma parte de las acciones estadounidenses para limitar los vínculos financieros entre Cuba e Irán.
Las restricciones implican el bloqueo de los bienes de BICSA que se encuentren bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición de realizar operaciones con la entidad, salvo autorización. Sus clientes son principalmente empresas estatales, compañías extranjeras y sociedades mixtas, en lugar de usuarios particulares.
La decisión también alcanza las relaciones del banco con instituciones de otros países. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) advirtió que estas podrían exponerse a sanciones por determinadas operaciones con BICSA.
Sin embargo, precisó que no pretende sancionar a personas o entidades extranjeras por las gestiones necesarias para cerrar sus operaciones o retirar inversiones vinculadas con el banco hasta el 14 de noviembre de 2026. Esa disposición no autoriza transacciones que ya estaban prohibidas para personas sujetas a jurisdicción estadounidense.
La nueva medida añade presión sobre los canales financieros de Cuba. Para las empresas que utilizan BICSA, podría dificultar pagos y negocios internacionales, aunque las fuentes consultadas no detallan interrupciones concretas de servicios como consecuencia inmediata de este anuncio estadounidense.







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