El esfuerzo de llevar el nombre de Huánuco a espacios internacionales de la industria audiovisual merece ser reconocido por lo que representa y, sobre todo, por cómo se ha conseguido. La presencia alcanzada en escenarios de Costa Rica y Argentina no responde a una política cultural sostenida desde las autoridades locales, sino principalmente al trabajo, la iniciativa y la perseverancia del empresario y cineasta Elías Cabello Contreras, quien ha conseguido abrirse camino fuera de la región y relacionarse con actores de una industria altamente competitiva.
Eso tiene un valor que Huánuco no debería minimizar.
Cuando una persona vinculada al sector cultural logra participar en encuentros internacionales, establecer contactos y colocar el nombre de la región en espacios donde normalmente Huánuco tiene poca presencia, el mérito trasciende lo individual. Hay una representación de la región, una vitrina para sus creadores y la posibilidad de construir nuevas oportunidades para quienes intentan desarrollar proyectos audiovisuales desde aquí.
Cabello cuenta con respaldo del Ministerio de Cultura, pero el contraste con el apoyo que recibe dentro de Huánuco resulta evidente. Esa diferencia obliga a mirar un problema que va mucho más allá de un festival o de una sola persona: todavía existe una pobre comprensión, entre muchas autoridades locales, sobre lo que significa invertir en cultura.
Durante años se ha instalado la idea de que una gestión pública demuestra resultados únicamente cuando inaugura pistas, veredas, edificios o estructuras de concreto. Nadie discute la necesidad de infraestructura. Las ciudades necesitan carreteras, colegios, hospitales y servicios públicos. Pero una sociedad no se desarrolla solamente con cemento y fierro.
También necesita identidad, creatividad, memoria, formación artística y espacios capaces de ofrecer nuevas posibilidades a sus jóvenes.
El cine y el audiovisual pueden cumplir justamente ese papel. No se trata únicamente de proyectar películas. Detrás de una producción existen realizadores, técnicos, actores, músicos, diseñadores, comunicadores, productores y una cadena de actividades que puede crecer si encuentra organización, capacitación y oportunidades.
Por eso adquiere especial importancia la intención de trasladar las experiencias internacionales hacia el 13.º Festival de Cine de Huánuco y hacia la propuesta del primer Mercado Audiovisual Cinematográfico Huánuco 2026. El desafío será conseguir que los contactos obtenidos afuera puedan convertirse en espacios útiles para los realizadores de la región.
Pero esa tarea no debería recaer solamente sobre los hombros de un empresario.
Las autoridades tienen que empezar a entender que respaldar el arte no significa financiar actividades decorativas ni aparecer en una fotografía durante una ceremonia. Significa ayudar a crear condiciones para que el talento local pueda crecer, profesionalizarse y competir.
Huánuco debería sentirse orgulloso cuando uno de sus representantes consigue reconocimiento y presencia internacional por esfuerzo propio. Pero también debería preguntarse por qué ese camino continúa siendo tan solitario.
Desde Diario Ahora reconocemos el trabajo realizado por Elías Cabello para posicionar el nombre de Huánuco fuera del país. Y al mismo tiempo hacemos un llamado a nuestras autoridades: la cultura también merece presupuesto, atención y visión.
Porque una región no solamente se construye con obras que se pueden tocar. También se construye con aquello que permite a su gente imaginar hasta dónde puede llegar.










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