La anemia infantil sigue siendo un problema de salud pública en el Perú. Según los resultados de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2025, publicados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en mayo de 2026, el 34,9% de los niños de 6 a 35 meses presentó anemia en el país.
La prevalencia fue mayor en el área rural, donde alcanzó el 43,2%, frente al 31,5% registrado en las zonas urbanas. Las diferencias también se observan entre departamentos: Puno registró 56,1% y Loreto 45,6%, de acuerdo con el mismo reporte.
Suplementación con hierro: cobertura insuficiente
Otro indicador de la ENDES 2025 muestra que el 38,7% de los niños de 6 a 35 meses consumió suplementos de hierro durante los siete días anteriores a la encuesta. La cifra superó en 4,9 puntos porcentuales la de 2024 (33,8%), pero aún menos de cuatro de cada diez niños de ese grupo etario recibieron el suplemento.
El Ministerio de Salud (Minsa) recomienda iniciar la alimentación complementaria a partir de los seis meses con preparaciones variadas que incluyan fuentes de hierro de origen animal, además de mantener los controles de crecimiento y desarrollo y cumplir con la suplementación indicada para cada niño.
Alimentos que mejoran la absorción del hierro
La composición de las comidas y la combinación de ingredientes puede mejorar el aprovechamiento de este mineral. Entre las alternativas están la sangrecita, el bofe y determinados pescados, que pueden incorporarse a preparaciones habituales de acuerdo con la edad del niño.
Silvia Saenz, nutricionista de Mondelēz International, recomienda revisar qué alimentos con hierro forman parte del menú familiar y buscar maneras de incorporarlos en recetas que los niños consuman con regularidad. También plantea aprovechar los refrigerios para complementar la alimentación, con porciones adecuadas para cada etapa de crecimiento.
Una de las estrategias consiste en incluir fuentes de hierro de origen animal en guisos, tortillas o preparaciones caseras. También se pueden combinar menestras como lentejas y frejoles con alimentos que aporten vitamina C, como tomate, limón, naranja o mandarina. Esta vitamina favorece la absorción del hierro de origen vegetal.
En el caso de los refrigerios, las preparaciones caseras pueden ofrecer variedad. Si se opta por productos envasados, conviene revisar sus ingredientes, su información nutricional y las porciones recomendadas, sin asumir que un producto es suficiente para cubrir las necesidades de hierro de un niño.
Estas modificaciones alimentarias pueden formar parte de una estrategia preventiva, pero no sustituyen el diagnóstico ni el tratamiento de la anemia. Cuando un menor presenta esta condición, debe recibir la evaluación profesional correspondiente y cumplir con la suplementación o medicación que le indiquen.
Recomendaciones para la dieta familiar
- Incluir fuentes de hierro en las recetas habituales: sangrecita, bofe y pescados de carne oscura aportan hierro de fácil absorción. Se pueden incorporar en torrejitas, pastel de verduras con bofe o guiso de pescado, adaptando porciones y texturas a la edad del niño.
- Combinar menestras con vitamina C: acompañar lentejas o frejoles con ensalada de tomate y limón o incluir una naranja o mandarina como fruta. La vitamina C favorece la absorción del hierro de origen vegetal.
- Elegir refrigerios que complementen la alimentación: una torrejita casera con una fuente de hierro acompañada de fruta es una alternativa. Si se opta por un producto envasado, revisar ingredientes, contenido de hierro y porción indicada.
La anemia puede pasar inadvertida en sus primeras etapas. Por ello, la evaluación en los servicios de salud permite identificar el problema y determinar si el menor necesita tratamiento, en lugar de esperar a que aparezcan señales evidentes. El déficit de hierro durante la primera infancia puede afectar el desarrollo cognitivo, por lo que la detección temprana es especialmente importante.










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