La anemia todavía afecta al 34,9% de los niños de 6 a 35 meses en el Perú, señala un análisis publicado en El Comercio. A pesar de los avances recientes, sigue siendo uno de los principales problemas de salud pública del país. Frente a ese panorama, el Perú acaba de habilitar una nueva herramienta: servicios por impuestos (SxI), mecanismo que amplía el alcance de obras por impuestos (OxI).
El SxI permite que la participación privada no se limite a infraestructura y equipamiento, sino que pueda financiar determinados servicios públicos priorizados. El desafío, según el análisis, es que no sea solamente una nueva fuente de financiamiento, sino una oportunidad para organizar intervenciones capaces de producir resultados.
Experiencias que muestran reducciones
La experiencia con la anemia ofrece algunas pistas. Durante el trabajo del Programa Mundial de Alimentos (WFP), junto con gobiernos y aliados privados, se acompañaron intervenciones que combinaban diagnóstico, tratamiento, seguimiento familiar, agentes comunitarios, alimentación saludable y mejoras en el entorno. En Ventanilla, con apoyo de Repsol, la anemia en el ámbito intervenido disminuyó de 54% a 19%; en Sechura, con Fospibay, de 66% a 31%; y en Áncash, el proyecto Wiñantsik, desarrollado con Antamina, registró una reducción de 48% a 37% en menores de tres años.
Estas experiencias contribuyeron a sustentar la Meta 4 del Programa de Incentivos Municipales, que entre el 2019 y 2021 financió a gran escala visitas domiciliarias de agentes comunitarios para prevenir la anemia y acompañar a las familias con niños afectados. En ese mismo período, la prevalencia de anemia infantil en el país se redujo en cinco puntos porcentuales. La evaluación del MEF estimó que seis visitas domiciliarias podían reducir aproximadamente tres puntos porcentuales la prevalencia de anemia en la fase preventiva. La lección fue clara: los resultados sanitarios no dependen de una sola prestación, sino de intervenciones articuladas dentro y fuera de los establecimientos de salud.
El límite de obras por impuestos
Con esa experiencia, desde el WFP se comenzó a explorar con Aloxi —asociación de empresas que promueve obras por impuestos— cómo utilizar este mecanismo contra la anemia. Encontraron un límite: podían financiar infraestructura, equipos y laboratorios, pero no necesariamente toda la articulación que produce el resultado: diagnóstico y tratamiento oportunos, capacidad resolutiva del primer nivel, telesalud, seguimiento comunitario, agua segura, saneamiento y alimentación saludable. De allí surgió la pregunta: ¿por qué no complementar obras por impuestos con servicios por impuestos?
Esta reflexión coincidió con iniciativas que avanzaban desde el Estado. En noviembre del 2023, el MEF anunció servicios por impuestos como complemento de obras por impuestos. Ese mismo año, durante CADE Ejecutivos, se impulsó el pacto “Unidos contra la Anemia y la Desnutrición Infantil”. Estado, empresa privada y cooperación empezaban a mirar en una misma dirección.
Avances normativos del Minsa
En el 2025, el Minsa aprobó mediante la RM 132-2025/MINSA lineamientos para gestionar inversiones en salud orientadas a prevenir y reducir la anemia materno-infantil mediante, entre otros mecanismos, obras por impuestos. En el 2026 se produjo un avance adicional: la RM 442-2026/MINSA aprobó servicios de salud priorizados en zonas rurales, de frontera o de emergencia, y la RM 808-2026/MINSA incorporó 20 servicios para la preparación y respuesta frente al fenómeno El Niño, incluyendo salud digital, vigilancia epidemiológica, diagnóstico de síndromes febriles, laboratorios, nutrición y atención del dengue.
El cambio conceptual es importante: se transita de obras y equipamiento hacia servicios y, progresivamente, hacia resultados sanitarios. La anemia permite entender el siguiente paso. Realizar controles nutricionales es una actividad; lograr que un niño sea diagnosticado y tratado es un resultado intermedio. Que se recupere y que disminuya la anemia en la población es el resultado sanitario que finalmente importa.
La cadena verificable que se propone
Una nueva generación de SxI podría integrar diagnóstico y tratamiento con gestión territorial, agentes comunitarios, seguimiento domiciliario y digital, alimentación saludable, agua segura y saneamiento. En lugar de contar solamente cuántos niños fueron atendidos, se podría seguir una cadena verificable: niño identificado, diagnosticado, tratado, adherente, recuperado y libre de anemia.
La salud digital puede reforzar esta lógica. En lugar de reproducir toda la capacidad diagnóstica y especializada en cada establecimiento pequeño, se puede conectar mediante telesalud. El laboratorio puede dejar de ser solamente un lugar físico para convertirse también en una red de capacidad diagnóstica.
El riesgo señalado es utilizar SxI únicamente para contratar el personal que falta, comprar insumos o adquirir equipos. Habría más recursos, pero no necesariamente una mejor manera de resolver los problemas. La experiencia enfrentando la anemia deja una convicción: financiar cada componente por separado no garantiza un resultado. Infraestructura, equipos, profesionales e insumos son indispensables, pero son medios. El desafío de servicios por impuestos es financiar la articulación necesaria para producir resultados.
El debate sobre cómo aplicar servicios por impuestos a la lucha contra la anemia sigue abierto. El análisis no precisa el nombre del autor ni la fecha exacta de publicación, datos que quedan pendientes de confirmación.










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