La anemia infantil afecta al 43,7% de los niños peruanos de 6 a 35 meses, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) de 2024. La prevalencia es más alta en las zonas rurales, donde alcanza el 51,9%, frente al 40,2% en las ciudades, de acuerdo con los datos difundidos por Infobae Perú.
La anemia aparece cuando la sangre no cuenta con suficientes glóbulos rojos sanos o hemoglobina para transportar oxígeno a los tejidos. En la infancia, la causa más frecuente es la falta de hierro, mineral que participa en la formación de hemoglobina.
Brechas entre el ámbito urbano y rural
Los departamentos de Puno, Loreto, Apurímac y Madre de Dios registraron algunos de los indicadores más altos. Los bebés de seis a 11 meses están entre los grupos con mayor riesgo, etapa en la que la leche materna debe complementarse con alimentos que aporten hierro, proteínas y otros nutrientes.
La deficiencia de hierro puede manifestarse con palidez, cansancio, irritabilidad, menor apetito o dificultad para mantener la atención, aunque en muchos casos no presenta señales evidentes. Por esa razón, el descarte de hemoglobina en los establecimientos de salud es necesario para detectar el problema antes de que avance.
Prevención y suplementación
El Ministerio de Salud (Minsa) indica que los bebés con peso adecuado al nacer deben recibir hierro en gotas desde los cuatro meses, de acuerdo con la evaluación del personal de salud. Quienes nacen con menos de 2,5 kilos requieren un esquema distinto, que debe iniciar antes y bajo indicación profesional.
Desde los seis meses, los cuidadores pueden ofrecer diariamente pequeñas porciones de sangrecita, hígado, bazo, bofe, pescado, carne o huevo, adecuadas a la edad y a la textura que el niño puede consumir. Estos alimentos contienen hierro hemínico, que el organismo absorbe con mayor facilidad que el hierro presente en las legumbres y verduras.
Los controles de Crecimiento y Desarrollo permiten vigilar el peso, la talla, la alimentación y los niveles de hemoglobina. Los centros de salud públicos ofrecen descarte de anemia, consejería nutricional y suplementos de hierro. La suplementación no debe sustituirse por remedios caseros ni suspenderse sin la indicación de un profesional.
Combinaciones que mejoran la absorción
Las lentejas, los frijoles, los garbanzos, las habas, las espinacas y las acelgas también aportan hierro, aunque su absorción es menor. Para mejorarla, conviene combinarlos con alimentos que contengan vitamina C, como naranja, mandarina, limón, camu camu, tomate, piña o pimiento.
En cambio, el té, el café, el cacao, las gaseosas y los lácteos pueden reducir la absorción del hierro si se consumen al mismo tiempo que las comidas principales o el suplemento.
La alimentación es una parte de la prevención, pero no reemplaza el diagnóstico. Ante palidez, decaimiento, falta de apetito o dudas sobre el crecimiento del niño, las familias deben acudir al establecimiento de salud más cercano para solicitar el control y recibir orientación.









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