El consumo moderado de cafeína, de hasta 400 mg al día —el equivalente a entre 3 y 5 tazas de café de 8 onzas—, es seguro para la mayoría de los adultos y se asocia con una menor morbimortalidad cardiovascular. Así lo concluye una declaración científica de la American Heart Association (AHA) publicada en la revista Circulation, elaborada por un panel presidido por el Dr. Gregory M. Marcus, de la Universidad de California en San Francisco, y vicepresidido por el Dr. Frank B. Hu, de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard.
El documento sintetiza la evidencia biomédica sobre los efectos agudos y crónicos de la cafeína y sus fuentes dietéticas en los factores de riesgo y las enfermedades cardiovasculares. El panel revisó cohortes prospectivas observacionales, ensayos clínicos aleatorizados y estudios de aleatorización mendeliana, además de la farmacocinética de la sustancia —biodisponibilidad del 99% al 100%, metabolismo hepático por CYP1A2 y CYP2C9— y los polimorfismos genéticos que explican la variabilidad entre personas.
Presión arterial, diabetes y lípidos
En presión arterial, el consumo habitual de café mostró una relación en J invertida con el riesgo de hipertensión: este aumentó con 1 a 3 tazas diarias y tendió a disminuir con ingestas mayores. Los efectos crónicos de la cafeína sobre la presión parecen mínimos, aunque podrían ser relevantes en personas con hipertensión severa. Las bebidas energéticas, en cambio, elevaron de forma significativa las presiones sistólica y diastólica en adultos sanos.
En el plano metabólico, una revisión de 28 cohortes prospectivas vinculó un consumo promedio de 3,5 y 5 tazas diarias con reducciones del 20% y 30%, respectivamente, en el riesgo de diabetes tipo 2. Sobre el perfil lipídico, la molécula de cafeína pura no altera las lipoproteínas séricas, pero el café no filtrado eleva el colesterol LDL por acción del diterpeno cafestol.
Arritmias y eventos cardiovasculares
El café cafeinado no incrementó la incidencia de fibrilación auricular y redujo en un 39% su recurrencia tras cardioversión eléctrica frente a la abstinencia, aunque ensayos clínicos señalan mayor frecuencia de extrasístoles ventriculares. Para enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular, el consumo moderado de 2 a 4 tazas diarias mostró beneficio o neutralidad, incluida una reducción del 21% en el riesgo de ictus en un metaanálisis de 20 cohortes.
Como pauta práctica, los autores recomiendan priorizar las preparaciones filtradas para evitar dislipidemias y prescindir de las bebidas energéticas o fórmulas altamente concentradas por su potencial riesgo arritmogénico y vascular. En el ámbito clínico, concluyen que no se justifica restringir el consumo de café para prevenir la fibrilación auricular.










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