La situación administrativa de la vicepresidenta de Investigación de la Universidad Nacional Daniel Alomía Robles (UNDAR), Dra. Delma Flores Farfán, ha generado interrogantes luego de que documentos oficiales revelaran una secuencia de decisiones institucionales posteriores a la presentación de su renuncia. Según consta en el acta de la sesión ordinaria de la Comisión Organizadora, la funcionaria comunicó su renuncia irrevocable al cargo el 6 de enero de 2026, estableciendo como fecha de culminación de funciones el 1 de febrero de 2026.
Durante la misma sesión, la Dra. Flores Farfán explicó que su decisión obedecía a motivos de salud, ya que debía someterse a una operación de catarata programada para el 22 de enero, lo que —según manifestó— le impediría continuar desempeñando adecuadamente una responsabilidad de ese nivel. El acta recoge que la dimisión fue comunicada al Ministerio de Educación, con atención a la viceministra de Gestión Pedagógica.
Sin embargo, resoluciones posteriores emitidas por la propia universidad evidencian que su situación administrativa continuó activa en los días siguientes. La Resolución de Presidencia N.º 027-2026-CO-P-UNDAR, emitida el 3 de febrero de 2026, declaró fundada la solicitud de licencia médica presentada por la vicepresidenta de Investigación, estableciendo un periodo de descanso por salud desde el 22 de enero hasta el 10 de febrero de 2026.
Resoluciones posteriores amplían el escenario administrativo
En esa misma resolución se dispone que el presidente de la Comisión Organizadora asuma temporalmente las funciones de la vicepresidencia de Investigación durante el periodo de licencia médica. El documento señala que la solicitud se sustentó en una carta presentada por la propia funcionaria el 26 de enero, acompañada de certificados médicos que acreditaban incapacidad temporal.
Dos días después, no obstante, la universidad emitió una nueva disposición. La Resolución de Presidencia N.º 028-2026-CO-P-UNDAR, fechada el 5 de febrero de 2026, declaró fundada la suspensión de la licencia médica y autorizó que la Dra. Flores Farfán continúe desempeñando funciones bajo modalidad de teletrabajo entre el 6 y el 13 de febrero de 2026.
El mismo documento indica que la funcionaria solicitó también al Ministerio de Educación una ampliación del plazo de su renuncia, argumentando —según se consigna en la resolución— la necesidad de garantizar la continuidad de los procesos de investigación universitaria en curso.
¿Qué situación administrativa regía en febrero?
Los documentos revisados muestran que, mientras se tramitaba la licencia médica y su posterior suspensión, la universidad continuó reconociendo a la Dra. Flores Farfán como vicepresidenta de Investigación en ejercicio. Las resoluciones consultadas no incluyen, sin embargo, la respuesta del Ministerio de Educación respecto a la solicitud de ampliación del plazo de renuncia mencionada en el expediente.
La secuencia de decisiones administrativas —renuncia presentada en enero, licencia médica concedida en febrero y autorización posterior de teletrabajo— deja abierta la interrogante sobre cuál era exactamente la situación funcional de la autoridad universitaria durante ese periodo.
Por ahora, los documentos oficiales solo confirman que la renuncia fue presentada, que se concedió una licencia médica y que posteriormente se autorizó continuar labores de manera remota. Si existió una modificación formal del plazo de renuncia o una ratificación por parte del Ministerio de Educación, esa decisión no aparece en las resoluciones revisadas hasta el momento.







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