Las lluvias todavía no muestran toda su fuerza, pero las advertencias ya están sobre la mesa. Puerto Inca ha sido incluido en una alerta roja por posible activación de quebradas y Huánuco, además, cuenta con una habilitación presupuestaria para destinar recursos a acciones preventivas frente al Fenómeno El Niño 2026-2027. Frente a este escenario, nuestra preocupación es concreta: ¿dónde están las acciones de prevención que deberían estar ejecutándose desde ahora en la región y, particularmente, en la provincia de Huánuco?
Desde Diario Ahora consideramos que la prevención no puede comenzar cuando la quebrada se desborda, cuando una carretera queda bloqueada o cuando una familia pierde parte de lo que construyó durante años. Para entonces ya no hablamos de prevención, sino de emergencia. Y ese parece ser un aprendizaje que todavía cuesta incorporar a la gestión pública.
La advertencia sobre Puerto Inca debería servir para mirar más allá de esa provincia. Huánuco conoce sus temporadas de lluvia y sabe que existen zonas vulnerables. Por eso preocupa que, hasta el momento, no se advierta una acción preventiva suficientemente visible y sostenida por parte de las autoridades regionales y locales.
En la provincia de Huánuco, la Municipalidad Provincial tampoco muestra, a la vista de la ciudadanía, una estrategia preventiva acorde con el riesgo que se aproxima. No conocemos, a partir de la información disponible, un despliegue que permita decir que ya se están adelantando trabajos importantes frente a las lluvias. Y esperar las primeras emergencias para movilizar maquinaria sería repetir una práctica que precisamente debería superarse.
Una alerta sirve si provoca decisiones. De poco vale comunicar que existe riesgo en quebradas si paralelamente no se revisan puntos críticos, se limpian cauces donde corresponda, se identifican sectores vulnerables y se organiza una respuesta antes de que el problema alcance a la población.
El Decreto de Urgencia N.° 008-2026 agrega un elemento que no puede pasar inadvertido. Huánuco no tiene una transferencia directa dentro de los recursos destinados a determinadas intervenciones de la Autoridad Nacional del Agua, pero el Gobierno Regional sí quedó facultado para modificar su presupuesto y financiar acciones destinadas a proteger infraestructura pública y mantener servicios esenciales.
Existe, por tanto, una herramienta que puede ser utilizada. Ahora corresponde saber si será utilizada, cuánto se destinará, dónde se intervendrá y bajo qué prioridades. La ciudadanía tiene derecho a conocer esas respuestas antes de las lluvias y no después de los daños.
Desde este diario sostenemos que la prevención debe convertirse en una prioridad regional y municipal inmediata. No pedimos obras improvisadas ni gasto sin sustento. Pedimos planificación, intervención técnica, transparencia y presencia en los lugares donde el riesgo puede convertirse en tragedia.
Las emergencias naturales no siempre pueden evitarse. Lo que sí puede evitarse es llegar a ellas sin preparación. La alerta ya fue emitida y la posibilidad de movilizar recursos existe. Si dentro de algunos meses Huánuco vuelve a contar pérdidas que pudieron reducirse con prevención, será legítimo preguntar por qué las autoridades esperaron tanto cuando las señales estaban frente a todos.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.