El lanzamiento del Proyecto Regional 2026 para fortalecer la indagación científica en los clubes de ciencia de Huánuco abrió una nueva apuesta de la Dirección Regional de Educación por la investigación escolar, pero también dejó al descubierto una limitación clave: no existe presupuesto específico para incentivar a los docentes que deberán sostener el trabajo en las instituciones educativas. La iniciativa, según informó la DRE, está dirigida principalmente a estudiantes de secundaria y empezará a implementarse de inmediato en la región.
Durante la presentación, el director regional de Educación, Kelvin Álvaro Matos, señaló que el objetivo es fortalecer las capacidades de maestros y estudiantes en investigación científica y dar mayor impulso a los clubes de ciencia en Huánuco. También precisó que el cronograma de trabajo arranca desde el día siguiente al lanzamiento y que contempla capacitaciones con apoyo de docentes universitarios integrados al equipo técnico, entre ellos catedráticos de la Universidad Hermilio Valdizán.
El respaldo institucional fue reforzado por Francisco Pérez Naupay, director de la UGEL Huanuqueña, quien explicó que el proyecto se enmarca en el Currículo Nacional de Educación Básica. Según indicó, el término “indagación científica” no es accesorio, sino que corresponde a una competencia específica del área de Ciencia y Tecnología, orientada a que el estudiante desarrolle observación, análisis y explicación de la realidad mediante procedimientos científicos.
Brechas que condicionan el arranque
El punto más sensible apareció cuando se abordó la viabilidad del proyecto en escuelas rurales. Matos reconoció que existen limitaciones de infraestructura educativa y conectividad, aunque sostuvo que la investigación no depende únicamente del laboratorio y que también puede desarrollarse en el campo cuando hay iniciativa y acompañamiento docente. La afirmación instala la principal tensión del plan regional: la apuesta por la ciencia escolar deberá abrirse paso en un sistema marcado por desigualdades materiales.
El director regional mencionó como antecedente el caso de un colegio de Dos de Mayo que, según afirmó, participó en una feria internacional de ciencias en México y obtuvo el tercer puesto. Presentó ese ejemplo como prueba de que estudiantes del ámbito rural pueden alcanzar resultados competitivos cuando cuentan con docentes que orientan el proceso. Pero el propio funcionario admitió que no hay recursos financieros para motivar a los maestros y que, por ahora, el reconocimiento previsto será público y mediante resoluciones directorales regionales.
Pérez Naupay añadió que las ferias de ciencia y tecnología ya se desarrollan en los colegios y avanzan desde el nivel escolar hasta etapas provinciales, regionales y nacionales. Ese dato sugiere que el proyecto 2026 no parte de cero, sino que busca ordenar y reforzar una práctica ya existente. La cuestión de fondo será si ese impulso institucional alcanza para convertir la curiosidad de los estudiantes en una política sostenida, especialmente allí donde la escuela pública sigue trabajando con menos recursos de los que el discurso oficial promete superar.







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