Una recién nacida de apenas un día de vida fue sometida con éxito a una cirugía de emergencia en el Hospital Regional Hermilio Valdizán Medrano, tras presentar una malformación ano-rectal congénita que ponía en riesgo su salud. El equipo médico del nosocomio actuó con inmediatez para estabilizar a la pequeña paciente.
La intervención consistió en una colostomía, un procedimiento de alta complejidad que permite derivar temporalmente el tránsito intestinal hacia una abertura en la pared abdominal. Esta técnica es el paso fundamental en el manejo de este tipo de malformaciones pediátricas, según explicaron los especialistas.
Equipo liderado por el director ejecutivo
La operación estuvo liderada por el director ejecutivo del hospital, Jerson Gaspar Damaso, quien junto a un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud participó activamente en la evaluación, atención integral y ejecución del procedimiento quirúrgico requerido para estabilizar a la neonata.
Autoridades del nosocomio destacaron que la oportuna respuesta del equipo médico garantizó la atención integral y especializada que requería la menor, evidenciando la capacidad resolutiva del Hospital Hermilio Valdizán para resolver emergencias quirúrgicas pediátricas de alta complejidad.
¿Qué es la malformación ano-rectal congénita?
La malformación ano-rectal congénita es una condición en la que el recto no está conectado al ano. Según información de fuentes médicas, afecta a uno de cada cuatro mil bebés y se produce por una interrupción en el desarrollo embrionario entre la quinta y la octava semana de gestación. En la actualidad no existe técnica que permita detectar este defecto durante el embarazo, por lo que el diagnóstico se realiza al explorar al recién nacido.
El tratamiento suele requerir varias intervenciones. La primera, la colostomía, se realiza dentro de las primeras 48 horas de vida. Posteriormente, se efectúa una anorrectoplastía sagital posterior y, finalmente, se cierra la colostomía para restaurar el tránsito intestinal natural.
La cirujana pediátrica Ana Millán, del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, señaló que "las malformaciones anorrectales provocan una desorientación en las familias que en muchos casos no saben cómo manejar la situación. El mensaje positivo es que la patología tiene solución".
El impacto en las familias y el proceso de recuperación
El diagnóstico de una malformación anorrectal genera un fuerte impacto en los padres, quienes deben asumir cuidados especiales desde el nacimiento. Según Ana Rojas, madre de una niña afectada, "impresiona mucho ver a tu bebé tan pequeño con la bolsa. Temes tocarla y hacerle daño cuando le limpias la piel".
El proceso quirúrgico incluye una segunda intervención, la anorrectoplastía sagital posterior o cirugía de Peña, que se realiza aproximadamente al mes y medio de vida. En los seis meses posteriores, los padres deben realizar dilataciones para evitar que el ano reconstruido se cierre, siempre bajo la supervisión de los cirujanos pediatras.
La tercera operación, que cierra la colostomía y restablece el tránsito intestinal natural, se efectúa entre el tercer y quinto mes de vida. Según Antonio Hernández, cirujano pediátrico del Hospital Nisa Sevilla Aljarafe, "esta operación se hace entre el tercer y quinto mes de vida del niño porque la mucosa del intestino distal (excluido) empieza a atrofiarse impidiendo la absorción de agua de las heces y, por lo tanto, agrava la incontinencia".
Experiencias en otros centros de salud
Casos similares se han registrado en otros países, como Argentina, donde el Hospital Eva Perón realizó una colostomía a un recién nacido de un día derivado desde el Hospital Regional de Concepción. El cirujano Mario Macario González explicó que el paciente presentaba una atresia anorrectal y que, tras la intervención, el bebé se encontraba estable.
En ese caso, el equipo médico también realizó estudios complementarios por un síndrome genético asociado y destacó la importancia de contar con centros de referencia preparados para resolver patologías neonatales complejas. Estas acciones se enmarcaron en las políticas públicas impulsadas por el ministro de Salud de esa provincia.
En Sevilla, España, el Hospital Virgen del Rocío y el Hospital Nisa Sevilla Aljarafe han operado con éxito a varios niños con esta malformación. El centro Nisa, en dos años, ha atendido a seis menores afectados, según información de la fuente.
Pronóstico y seguimiento a largo plazo
El pronóstico de los niños con malformación anorrectal depende del tipo de malformación. Aquellos con formas bajas o medias no tienen esfínter interno, mientras que los de malformaciones altas presentan un esfínter externo poco desarrollado, lo que puede prolongar la incontinencia hasta los ocho años de vida.
En estos casos, el tratamiento kinésico conocido como biofeedback ayuda a reeducar los músculos de la pelvis para retener o expulsar las deposiciones de manera eficiente. Según la doctora Millán, "lo importante es que el menor cure esta afección a una edad temprana para que así no le produzca complejos en sus relaciones con los demás niños".
El Hospital Hermilio Valdizán no precisó el estado actual de la recién nacida ni los siguientes pasos de su tratamiento, aunque se espera que continúe con el abordaje integral correspondiente.









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