Las grietas aparecidas en la Institución Educativa Inicial n.° 223 de Colpa Baja motivaron que el Gobierno Regional de Huánuco negara haber destinado recursos de la actual gestión a la ejecución física del plantel. Su subgerente de Obras y Supervisión, José Medina Vargas, informó que la infraestructura fue construida en 2016 por el Consorcio Tahuantinsuyo. Sin embargo no mencionaron que el representante en ese entonces era Antonio Pulgar, actual gobernador regional.
La entidad distinguió dos intervenciones realizadas en periodos anteriores: la construcción del centro educativo y un posterior muro de contención. Sin embargo, la administración de Pulgar sí adoptó una decisión sobre esta última obra al liquidarla en abril de 2024 mediante la Resolución Gerencial Regional n.° 224. La liquidación cerró administrativamente la inversión, pero, según Medina, no significó que la gestión actual financiara o ejecutara los trabajos.
El colegio fue construido en 2016
Medina señaló que la construcción de la institución educativa se realizó durante la gestión del exgobernador Rubén Alva Ochoa y que quedó liquidada en marzo de 2018. La ejecución estuvo a cargo del Consorcio Tahuantinsuyo, representado en aquel momento por Pulgar, antes de que asumiera la Gobernación Regional de Huánuco.
Posteriormente se ejecutó un muro de contención mediante una Inversión de Optimización, de Ampliación Marginal, de Rehabilitación y de Reposición, conocida como IOARR. Esta segunda intervención se desarrolló bajo la modalidad de administración directa, culminó en 2018 y permaneció sin liquidación administrativa hasta abril de 2024.
“Toda la inversión de esta obra se hizo entre 2017 y 2018. La actual gestión solo cumplió con liquidar la obra, sin incurrir en ningún gasto en la obra”, afirmó Medina. El deslinde se refiere, por tanto, al financiamiento y ejecución física, no a la actuación administrativa mediante la cual el Gobierno Regional cerró la inversión durante el actual periodo.
La causa de las grietas todavía será estudiada
El Gobierno Regional también trasladó la versión de la empresa ejecutora, según la cual las fisuras estarían relacionadas con una falla geológica focalizada y no con deficiencias en la construcción. Esa explicación no constituye todavía la conclusión técnica sobre el daño, pues la propia entidad anunció un nuevo estudio para determinar su origen y el nivel de riesgo.
La evaluación estará a cargo de la Oficina Regional de Gestión del Riesgo de Desastres. Según Medina, el análisis deberá establecer si la situación es mitigable o no mitigable y, a partir de esa clasificación, definir las acciones que corresponden para la infraestructura educativa.
El estudio será decisivo para diferenciar entre un problema originado por las condiciones del terreno y una posible falla relacionada con la obra. Hasta que se emita ese resultado, la causa geológica permanece como una versión atribuida a la empresa que participó en la ejecución y no como una explicación definitivamente establecida.
La situación deja dos asuntos abiertos: la seguridad actual del plantel y el origen de las grietas. El siguiente paso será el informe especializado anunciado por el Gobierno Regional, que deberá precisar la magnitud del riesgo, la posibilidad de mitigarlo y las medidas que deberán adoptarse en la Institución Educativa Inicial n.° 223 de Colpa Baja.







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