La pérdida de confianza en las instituciones encargadas de conducir el proceso electoral abrió una nueva señal de alarma en el sector privado de Huánuco. Miguel Berrospi Jara, presidente de la Cámara de Comercio de Huánuco, sostuvo en una entrevista que existe “preocupación” tanto en el empresariado como en la población por lo que consideró una actuación negligente de las entidades llamadas a validar el voto popular.
Berrospi Jara indicó que el principal efecto de ese escenario es una mayor fractura social en un país que, según manifestó, ya llegaba dividido a este proceso. A su juicio, la transparencia y la claridad debieron tener un peso mayor que en elecciones anteriores, precisamente porque el contexto exigía certezas institucionales y una señal de estabilidad para los votantes antes de la segunda vuelta.
Durante la entrevista, el dirigente empresarial señaló que, más allá de que los resultados de la primera etapa ya estén definidos, el siguiente tramo electoral obliga a una decisión “con mucha responsabilidad”. Según precisó, el voto de la segunda vuelta no puede quedar librado al malestar ni a la improvisación, sino a una evaluación de “pros y contras” en un escenario marcado por la desconfianza.
La crisis de confianza entra al debate económico
Sobre el papel de la ONPE y de las demás instituciones del sistema electoral, Berrospi Jara afirmó que incluso el nivel de confianza que aún conservaban algunos organismos se ha deteriorado. En ese contexto, dijo que diversas organizaciones ya han planteado alternativas que van desde reiniciar decisiones hasta reestructurar entidades, porque —según remarcó— acudir nuevamente a las urnas sin correcciones podría profundizar la percepción de favoritismo e inestabilidad.
La preocupación del empresariado no se limitó al plano electoral. Consultado por propuestas atribuidas al partido JP y por declaraciones de Antauro como vocero de esa agrupación sobre prohibir exportaciones de arándanos y espárragos, Berrospi Jara respondió que medidas de ese tipo golpearían las reglas de juego del mercado. Señaló que el sector privado formal, e incluso parte del informal, tributa y sostiene la recaudación fiscal del Estado.
Según el presidente de la Cámara de Comercio, cerrar puertas al libre mercado o restringir la competencia ya ha mostrado efectos negativos. Afirmó que la seguridad jurídica se encuentra debilitada y que esa fragilidad puede ahuyentar inversiones nacionales y extranjeras, afectar cadenas de producción y comprometer empleo y consumo. En su lectura, el desarrollo depende de reglas claras y de un marco estatal que reduzca el riesgo para quienes producen y generan trabajo.
La inquietud, añadió Berrospi Jara, también ha sido compartida por la Confiep, con la que dijo haber mantenido comunicación. Según sostuvo, el clima de zozobra no solo repercute en el ánimo del inversionista, sino también en la posición del Perú dentro de un tablero internacional que definió como geoestratégico. Por eso, cerró con un llamado a que la ciudadanía asuma la segunda vuelta con “mucha importancia” y con un voto responsable, en un momento en que la estabilidad política vuelve a cruzarse con la economía y con la credibilidad misma del sistema.










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