El Hospital Materno Infantil Carlos Showing Ferrari atraviesa una crisis de gestión que ha derivado en la renuncia de sus cuadros directivos clave y en condiciones de insalubridad que comprometen la seguridad de los pacientes. Mónica Caloretti Egoavil, secretaria general del sindicato de trabajadores del establecimiento, denunció que la falta de capacidad técnica del director ha provocado la salida del subdirector, el jefe de Recursos Humanos y el responsable de Logística, dejando tal nosocomio en un vacío administrativo que impide la habilitación de presupuestos básicos.
Según Caloreti, la crisis no es solo burocrática, sino operativa y sanitaria. La dirigente señaló que la cartera de servicios ofrecida a la población no se cumple, ya que las atenciones en consultorios externos son esporádicas y no responden a la programación declarada por la dirección. Además, advirtió sobre una alarmante falta de higiene: los gatos han invadido diversas áreas del hospital, incluyendo el comedor donde se manipulan alimentos, debido a la ausencia de un profesional en saneamiento ambiental.
Infraestructura en ruinas: planta de oxígeno y ascensores inoperativos
La degradación del hospital se evidencia en sus equipos críticos. Caloretti reveló que la planta de oxígeno del nosocomio se encuentra actualmente inoperativa, una carencia letal para un centro que atiende emergencias maternas y neonatales. A esto se suma el colapso del sistema de transporte vertical: de los dos ascensores existentes, uno está completamente malogrado y el segundo funciona apenas "a medias", fallando con frecuencia durante el traslado de pacientes en camillas.
Pese a que la Contraloría ya ha emitido observaciones sobre estas deficiencias, la dirección del hospital persiste en presentarlo como un centro referencial. Sin embargo, la realidad técnica contradice el discurso oficial. "El director trata de mentir, sorprende a la población diciendo que hay atenciones, pero si vienes acá ves que no tenemos especialistas ni servicios operativos", sostuvo la secretaria sindical, quien enfatizó que la presencia de gatos "por todos lados" es solo el síntoma más visible de un abandono sistémico.
Desatención sistémica y abandono en provincias
La situación del Hospital Carlos Showing no es un hecho aislado en la región. En la provincia de Dos de Mayo, el Centro de Salud de La Unión enfrenta cuestionamientos similares. Los pacientes reportan esperas de hasta seis horas a la intemperie para acceder a una consulta, donde la falta de personal obliga a personas con enfermedades crónicas y adultos mayores a soportar temperaturas extremas en pasillos y salas de espera deficientes.
A la precariedad de la atención diaria se suma el malestar por las promesas incumplidas de nueva infraestructura. Los pobladores de La Unión señalan que la construcción de un hospital de mayor complejidad sigue siendo un ofrecimiento electoral recurrente que no se materializa. Esta brecha entre el discurso oficial y la capacidad operativa real —con plantas de oxígeno malogradas y plagas en los servicios de alimentación— es el eje de las protestas ciudadanas en ambas provincias.
Ante las denuncias de irregularidades, el sindicato del Carlos Showing ha elevado documentos al Gobierno Regional de Huánuco y a la Gerencia de Desarrollo Social exigiendo la remoción del director. La advertencia es tajante: el hospital no cuenta con los estándares mínimos de seguridad sanitaria para garantizar el derecho a la salud de las madres y niños de la región.
Lo que sigue en la agenda de salud regional será la respuesta formal de la Dirección Regional de Salud (Diresa) frente a la inoperatividad de equipos vitales y la presión de los gremios. Mientras no se resuelva la inestabilidad administrativa y el deterioro físico del hospital, el riesgo de una tragedia clínica por falta de oxígeno o fallas en el transporte de emergencia se mantiene como una amenaza inminente para los usuarios huanuqueños.










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