En la cuerda floja. La permanencia de Marco Jaramillo como director del Hospital Materno Infantil Carlos Showing Ferrari entró en una fase decisiva. El titular de la Dirección Regional de Salud (Diresa), Gustavo Barrera Sulca, confirmó que su continuidad está bajo evaluación y que existe la posibilidad de retirarlo del cargo si se determina que la gestión no actuó con la contundencia necesaria ante hechos recientes vinculados a la atención de gestantes y recién nacidos. Barrera subrayó que se trata de un cargo de confianza y que, por tanto, la permanencia no es automática: depende de resultados, de la capacidad de corrección y —sobre todo— de cómo se responde cuando una madre o una familia denuncia demoras, fallas o desatención. “No nos va a temblar la mano”, advirtió, al remarcar que la prioridad institucional son las gestantes y el bebé por nacer. Asimismo, reveló que ya realizó un llamado de atención al director del hospital, en particular por el manejo público de la crisis. Señaló que, ante una denuncia sensible, la dirección del hospital debió dar explicaciones claras y completas, no con respuestas aisladas. En esa línea, cuestionó que el director no haya salido acompañado de su equipo técnico (ginecología, pediatría y responsables del área), como corresponde cuando se rinden cuentas frente a un caso de alto impacto social. Para Barrera, lo ocurrido no puede resolverse con disculpas. Indicó que se levantó documentación y se activaron mecanismos de evaluación, porque en salud materna y neonatal una demora o una mala decisión puede marcar consecuencias irreversibles. Evaluación formal Barrera informó que el caso será revisado por el Comité Regional de Mortalidad Materna y Perinatal, instancia que no solo analiza muertes maternas, sino también eventos perinatales donde el recién nacido resulta afectado. Precisó que solicitó informes al hospital para que el caso pase al comité y se determinen responsabilidades, recomendaciones y sanciones, si corresponden. El funcionario fue categórico en un punto: no permitirá “espíritu de cuerpo”. Aseguró que no se va a tapar a nadie y que se iniciarán procesos administrativos contra quien resulte responsable, incluyendo directivos, si se demuestra que no se aplicaron medidas correctivas a tiempo o que se intentó desvirtuar denuncias sin un sustento técnico sólido. Barrera también dejó entrever que la evaluación alcanza a la conducción del hospital como sistema, no solo a un hecho puntual. Dijo que los indicadores habían mostrado avances, pero que en los últimos meses se ha observado un retroceso que obliga a tomar acciones correctivas inmediatas en la red de servicios: primer nivel de atención, hospitales provinciales y los establecimientos de referencia.