La Comisaría de Familia de Huánuco inauguró dos módulos privados para recibir denuncias, una sala de espera amigable para niños y un área de investigación, mientras puso en marcha un programa de mentoría dirigido a fortalecer el trabajo policial en casos de violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar. Ambas intervenciones buscan mejorar dos momentos decisivos: el primer contacto de la víctima con la Policía y la investigación que debe sostener el caso después de la denuncia.
Los ambientes fueron presentados en la sede ubicada en la cuadra siete del jirón Alfonso Ugarte y se implementaron con el apoyo de Misión Internacional de Justicia (IJM) Perú. La alférez Diana Lucía Arce Oropeza, comisaria de Familia de Huánuco, explicó que los módulos permitirán recibir el testimonio con privacidad, confidencialidad y escucha activa.
“La respuesta de nuestra institución no puede ser fría ni revictimizante”, manifestó Arce. La oficial señaló que una persona que decide denunciar a su agresor ya ha debido superar el miedo y que, por ello, no debe sentirse expuesta, juzgada ni responsabilizada por lo ocurrido cuando acude a una dependencia policial.
La sala amigable fue acondicionada para que los hijos de las denunciantes permanezcan en un espacio seguro mientras se realiza el procedimiento. El objetivo es impedir que los menores escuchen el relato de los hechos o queden expuestos a la angustia que puede acompañar la denuncia. La medida protege su bienestar sin involucrarlos innecesariamente en el trámite.
Alfonso Diland Iturizaga, representante de IJM Perú, sostuvo que las personas llegan a la comisaría después de vencer sus temores y comenzar “la ruta de la justicia”. Indicó que los nuevos ambientes también ofrecen condiciones más dignas para el personal policial encargado de atender situaciones de alta carga emocional.
Mentoría dentro de las unidades policiales
La segunda intervención es “Mentoría en Campo”, un programa de acompañamiento individual mediante el cual policías con experiencia orientarán a otros investigadores dentro de sus propias unidades y mientras trabajan con casos reales. “La mentoría tiene que ser en el lugar de trabajo”, se explicó durante la presentación.
El programa inició su implementación el 1 de septiembre y fue lanzado oficialmente en Huánuco. Su primera aplicación se concentrará en investigaciones por violencia contra las mujeres, niños y adolescentes, con la posibilidad de ampliarse posteriormente a otras áreas de investigación criminal.
La exposición reconoció problemas concretos que pueden debilitar los casos: entrevistas mal realizadas, ausencia de una hipótesis preliminar, falta de un plan de investigación, escaso esfuerzo para identificar sospechosos y carpetas sin una cronología ordenada. También se advirtió que una denuncia de violencia no puede tramitarse de manera uniforme, porque el nivel de riesgo de cada víctima exige respuestas diferenciadas.
Por ello, la mentoría abordará la elaboración de planes e hipótesis de investigación, las entrevistas a víctimas y testigos, la identificación de presuntos agresores, el manejo de los casos según su nivel de riesgo y la organización de la documentación policial.
El componente de atención informada en el trauma buscará que los efectivos comprendan reacciones como temor, nerviosismo o bloqueo. Esa preparación debe evitar preguntas o conductas que culpabilicen a la víctima y reducir la posibilidad de que vuelva a experimentar el daño al contar lo sucedido.
El resultado deberá medirse en los casos
La metodología incluye mentores, policías acompañados, comisarios, jefes de unidad, asesores y un equipo de monitoreo y evaluación. Durante el lanzamiento se pidió que las jefaturas otorguen a los mentores tiempo para revisar investigaciones y eviten asignarles funciones ajenas que interrumpan el acompañamiento.
Los nuevos módulos resuelven una necesidad inmediata de privacidad, pero la eficacia del programa dependerá de su continuidad y de los cambios que produzca en entrevistas, expedientes y diligencias. El siguiente reto será demostrar, mediante la evaluación anunciada, que la mejora del ambiente y la capacitación también se traducen en investigaciones mejor sustentadas y una atención que no vuelva a dañar a quienes buscan protección.







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