El control sanitario por el caso de arsénico en Pachabamba sigue incompleto. El director de la Dirección Regional de Salud de Huánuco (Diresa), Luis Macha Aiquipa, reconoció el lunes 14 de septiembre que pobladores volvieron a consumir agua de la fuente bajo alerta porque no contaban con otra alternativa de abastecimiento. El funcionario aseguró que el punto fue cerrado nuevamente y anunció que la vigilancia médica podría ampliarse a “posiblemente unos 25 a más niños”.
La cifra no representa nuevos casos confirmados. Macha aclaró durante la misma entrevista que esos menores todavía no habían sido intervenidos ni sometidos a pruebas. Mientras tanto, los ocho niños trasladados a Lima culminaban evaluaciones especializadas y tenían previsto retornar a Huánuco la noche del lunes, aunque sus resultados definitivos podrían demorar entre 15 y 20 días. Los análisis de las muestras de agua y suelo tomadas en la zona también permanecen pendientes.
Ocho menores retornan después de evaluaciones
Macha informó que los ocho niños se encontraban estables y habían sido atendidos en el Instituto Nacional de Salud del Niño. Durante su permanencia en Lima pasaron por las especialidades de cardiología, oftalmología y genética, además de nuevos exámenes de sangre, orina y laboratorio.
“Están estables, pasando por las especialidades”, manifestó el funcionario. También descartó que permanecieran hospitalizados y explicó que algunos fueron alojados en instalaciones del Inabif para facilitar su estadía y el desplazamiento hacia las consultas. El traslado, la alimentación y el alojamiento de los menores y sus padres fueron coordinados entre los ministerios de Salud y de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, además del Gobierno Regional de Huánuco.
El director regional sostuvo que los resultados suelen tardar más de un mes, pero estimó que, debido a la atención mediática alcanzada por el caso, esta vez podrían ser remitidos a la Diresa en “15 o 20 días”. Por tanto, el retorno de los menores no cierra la evaluación médica ni permite conocer todavía el alcance de su exposición.
Según Macha, los niños regresarían con alimentos y algunos medicamentos proporcionados mediante la Estrategia Sanitaria de Metales Pesados. El funcionario señaló que estos productos buscan ayudar a reducir la presencia de arsénico en el organismo, aunque la evolución de cada menor dependerá de los resultados y de las indicaciones médicas posteriores.
La fuente volvió a ser utilizada
La revelación más delicada estuvo relacionada con el abastecimiento de agua. Ante la consulta sobre si la población había continuado utilizando la misma fuente, Macha respondió afirmativamente y explicó que el cierre inicial no impidió que fuera reabierta.
“Como no había nadie que lo cuide, no había nadie que les diga ‘no consuman esa agua’, obviamente la gente lo volvió a reabrir y siguieron consumiendo porque no tenían otra alternativa para abastecerse”, declaró.
El funcionario indicó que personal de Salud Ambiental y de la Diresa volvió a la zona la semana pasada y, junto con la autoridad local, acordó cerrar definitivamente el punto. Añadió que se colocaron dos vigilantes para impedir un nuevo consumo y que la Dirección Regional de Vivienda intervenía para habilitar el abastecimiento desde otra fuente. No precisó desde cuándo funcionaría esa alternativa ni cuántas familias quedarían cubiertas.
Los otros 25 niños todavía no tienen diagnóstico
Macha señaló que en la comunidad se observó a menores con signos en la piel y, en algunos casos, desnutrición o una talla que no correspondería con su edad. Sin embargo, sostuvo que su situación deberá ser determinada por los médicos mediante campañas integrales, empadronamiento y toma de muestras.
Cuando se le preguntó por los resultados de ese segundo grupo, el director rectificó la premisa de la consulta: “Todavía no tenemos resultados de los otros niños; todavía se va a intervenir. Todavía no se ha intervenido”. En consecuencia, los aproximadamente 25 menores mencionados constituyen una población por evaluar y no una nueva cifra de afectados por arsénico.
La Red de Salud Huánuco quedó encargada de organizar las campañas y remitir las muestras a laboratorios especializados. Macha aseguró que la Estrategia Sanitaria de Metales Pesados cuenta con presupuesto para las pruebas, las cuales serían ejecutadas por empresas que cumplan los estándares requeridos.
El caso permanece ahora sujeto a tres resultados verificables: los informes médicos de los ocho niños atendidos en Lima, las evaluaciones del nuevo grupo y los análisis del agua y del suelo. Hasta que esos resultados sean emitidos, no podrá establecerse la dimensión total de la exposición ni si las medidas adoptadas eliminaron el riesgo para la población.









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