La situación del sistema de agua y alcantarillado en la parte alta de Aparicio Pomares ha pasado de ser una emergencia puntual a convertirse en un problema estructural de alto riesgo. Así lo advirtió el gerente general de Seda Huánuco, Mirko Jurado Dueñas, quien reconoció que uno de los escenarios más críticos actualmente se concentra en esta zona, donde la infraestructura presenta serias deficiencias.
El origen de la crisis se remonta al deslizamiento de un cerro ocurrido el 23 de marzo, que dañó el canal principal de conducción y provocó cortes de agua en distintos sectores de la ciudad durante varios días. Sin embargo, más allá de ese evento inicial, el problema ha escalado debido a las condiciones del terreno y a la exposición de la red de agua.
Tras las lluvias torrenciales e inundaciones en las calles, en Aparicio Pomares se han identificado tramos donde las tuberías han quedado sin soporte, suspendidas o directamente expuestas, debido a la erosión del suelo provocada por las lluvias constantes. Esta situación mantiene en riesgo permanente la infraestructura, ya que cualquier nuevo deslizamiento podría generar roturas adicionales y afectar nuevamente el suministro. El propio gerente reconoció que, mientras continúen las precipitaciones, la amenaza seguirá latente.
Filtraciones en viviendas
La crisis no solo impacta el servicio de agua, sino también la seguridad de los vecinos. Durante la cobertura periodística se evidenció que algunas viviendas ya presentan daños directos, como filtraciones de agua en el interior de los hogares, lo que afecta la estructura de los inmuebles y genera preocupación entre las familias.
Uno de los casos más críticos reportados muestra cómo el agua ingresa a una habitación, evidenciando el nivel de deterioro de la red y su impacto inmediato en la población. A esto se suma la inconformidad por las medidas adoptadas hasta el momento, las cuales han sido calificadas como insuficientes.
En varios puntos, las tuberías han sido sostenidas con materiales provisionales, como maderas, en un intento de evitar su colapso. Sin embargo, estas intervenciones no garantizan estabilidad frente a un terreno que continúa cediendo. Además, la erosión ha reducido el ancho de algunas vías, incrementando el riesgo tanto para el tránsito como para las viviendas cercanas.
Frente a estas críticas, el gerente de Seda admitió que los trabajos realizados son temporales y que no solucionan el problema de fondo. Subrayó que cualquier reparación será vulnerable mientras no se intervenga el terreno de manera integral.
Retrasa solución
Uno de los puntos más sensibles del caso es la distribución de responsabilidades entre instituciones. Jurado Dueñas señaló que la estabilización del terreno y la construcción de muros de contención son competencia de la Municipalidad Provincial de Huánuco, mientras que Seda tiene a su cargo la reparación de las tuberías.
Ante esta situación, anunció una reunión con el gerente municipal para coordinar una intervención conjunta. El objetivo es ejecutar una solución técnica que permita estabilizar el terreno y evitar que las tuberías continúen dañándose con cada lluvia.
Sin embargo, este planteamiento ha sido cuestionado por los vecinos, quienes aseguran que ambas entidades se han responsabilizado mutuamente durante años sin concretar soluciones. Incluso se mencionó que la construcción de un muro de contención en la zona está pendiente desde 2020, lo que ha profundizado la desconfianza hacia las autoridades.
Este escenario evidencia que el problema no es reciente, sino acumulativo, y que la falta de coordinación institucional ha contribuido a que la situación llegue a un punto crítico.
Infraestructura vulnerable
La gravedad del problema se acentúa al tratarse de una infraestructura clave para la ciudad. El canal afectado es el único que conduce el agua desde la bocatoma hasta las plantas de tratamiento, lo que significa que cualquier daño mayor podría comprometer el abastecimiento general de Huánuco.
Como respuesta, Seda ha activado un plan de contingencia que incluye el uso de pozos tubulares en Pillco Marca, abasteciendo a cerca de 25 mil usuarios, además de la distribución de agua mediante cisternas. También se ha incorporado un cisterna adicional como medida preventiva.
No obstante, estas acciones son temporales frente a una infraestructura que sigue siendo altamente vulnerable. En ese contexto, la reunión anunciada entre Seda y la municipalidad se perfila como un momento clave para definir soluciones concretas.
Mientras tanto, la población exige respuestas claras y obras definitivas que no solo restablezcan el servicio, sino que garanticen la seguridad de sus viviendas y la estabilidad del sistema de agua en una de las zonas más críticas de la ciudad.







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