Hay promesas políticas que, por repetidas, terminan perdiendo valor. Y hay otras que, cuando comprometen la salud y la dignidad de miles de personas, dejan de ser simples ofrecimientos incumplidos para convertirse en una falta de respeto a la ciudadanía. El anunciado hospital de EsSalud para Huánuco parece haber cruzado hace tiempo esa línea.
Durante más de tres años, la construcción de esta infraestructura fue presentada como una de las grandes apuestas de la actual gestión regional. Hubo anuncios, declaraciones y expectativas renovadas. Incluso este año se volvió a hablar del inicio de la obra. Sin embargo, la versión expuesta ahora por Jorge Alvarado Lino, dirigente sindical vinculado a los trabajadores del Seguro Social, describe una situación radicalmente distinta: no existiría ni expediente técnico, no habría licitación y el proyecto habría quedado fuera de las prioridades de EsSalud en Lima.
Si esa información se confirma oficialmente, Huánuco no estaría frente a un simple retraso administrativo. Estaríamos frente al fracaso de una promesa política sostenida durante años sin que existieran, aparentemente, las condiciones técnicas mínimas para convertirla en realidad.
No se construye un hospital con conferencias de prensa. Tampoco con fotografías, reuniones o declaraciones optimistas. Una obra de esa magnitud requiere terreno adecuado, estudios, expediente técnico, presupuesto, licitación, plazos y decisiones administrativas concretas. Si después de años de anuncios todavía se discute la ausencia del expediente técnico, resulta legítimo preguntarse qué fue exactamente lo que se estuvo ofreciendo a la población.
Y esa explicación no puede seguir esperando.
El Gobierno Regional de Huánuco, EsSalud y quienes públicamente respaldaron este proyecto tienen la obligación política y moral de transparentar su verdadero estado. ¿Existe expediente técnico o no? ¿El proyecto fue efectivamente desestimado? ¿Está considerado dentro de alguna programación futura? ¿Qué decisiones adoptó la gestión regional para impulsarlo? ¿Qué documentos respaldaban los anuncios de que su construcción comenzaría?
Los huanuqueños merecen respuestas documentadas, no otra ronda de promesas.
La situación resulta todavía más preocupante porque detrás de esta discusión no existe únicamente una disputa política. Hay pacientes. Hay trabajadores que aportan mensualmente al Seguro Social. Hay familias que esperan citas, medicamentos, intervenciones quirúrgicas y servicios que muchas veces encuentran limitaciones en la infraestructura disponible.
Por eso resulta especialmente grave utilizar un hospital como bandera política cuando no existe certeza sobre su ejecución. La salud no puede convertirse en material de campaña permanente ni en argumento para alimentar expectativas que después chocan con los escritorios de Lima.
Diario Ahora considera indispensable que las autoridades involucradas abandonen el discurso triunfalista y presenten información verificable. Si el proyecto está paralizado, deben decirlo. Si fue descartado, deben explicar por qué. Y si todavía existe una posibilidad real de ejecutarlo, corresponde mostrar documentos, presupuesto y cronograma.
Huánuco ya esperó demasiado.
Un hospital no puede seguir existiendo únicamente en titulares, promesas y discursos. Después de tantos anuncios, llegó el momento de saber si hubo realmente un proyecto encaminado o si, durante años, a los asegurados se les vendió una esperanza que nunca estuvo cerca de convertirse en obra.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.