Florencia es inmensamente turística. Buscando una panadería tradicional, panes toscos con formas escultóricas expresionistas, me aproximé a uno de los artistas que pintan fuera de la Galleria degli Uffizi; ellos vienen de otros países a probar fortuna, cometer sus sueños. Efrén, se llama el artista que me aconsejó dónde encontrar lo que buscaba. Me indicó dos lugares, con precisión del que camina y sabe a cuantos pasos se ubica cada establecimiento, que tienda se encuentra al frente, el color de cada fachada, los horarios, los precios.
El pasaje de la Galleria degli Uffizi, es una calle emblemática, tal vez, la más transitada en Florencia, en Italia, en Europa, en el planeta. Muchas de las personas que recorren ese lugar, lo hacen por única vez en su vida, para eso se han preparado realizando ahorros. Un sueño por cumplirse, haciendo cola en el pasaje que media con las crianzas del siglo XV, con los nombres: Da Vinci, Buonarroti, Sanzio, Botticelli, Donatello, Tiziano, Médici, etc.

Efrén Pilatasig homenajeado junto con otros connacionales.
En la misma ciudad de Florencia, en algún momento, un artista contemporáneo muy apreciado y homenajeado: Michelangelo Pistoletto, quebró espejos; acción realizada con sus brazos y un martillo. Efrén Pilatasig, sabe que en su comunidad bajo el volcán Cotapaxi, en el lejano Ecuador, un espejo posee el encanto de duplicar lo que se pone delante; el gesto de Pistoletto, fractura esa multiplicación, rompe el encanto. Efrén, en ese choque queda conmovido, cambia el soporte donde pintaba hasta entonces por un espejo y, pinta sobre el cubriendo su naturaleza multiplicadora. Esa forma de reparar su experiencia frente a la obra de Michelangelo Pistoletto, “el espejo quebrado” hace que pinte una misma imagen recurrente, con matices diferentes.

Vistas del Ponte Vecchio y otros recuerdos.
Cierto día fuimos a cenar, para suerte, el mozo que atendía era conocido suyo. Esa noche fuimos atendidos en creces. Hablamos de artistas que admira, sobre todo, sobre su periplo: “Mi primer viaje a Europa fue más de aventura junto a otro colega pintor, en busca de lugares desconocidos. Fue en el año 2000 con mis 32 años hice la primera llegada a Viena (Austria), luego de un mes hicimos la llegada en Milán. Los primeros años fueron tiempos muy duros y propuse recorrer Italia pintando en las calles y plazas. Viví en temporadas diferentes: Venecia, Roma, Milán, Rímini, Bolonia. Hasta que decidí quedarme en Florencia”.
A primera vista, cuando le encontramos entre los pasos apurados de la Galleria degli Uffizi, puede confundirse con un pintor ambulante, envuelto en la monotonía del oficio, conversando con él, se descubren los espejos ocultos y plumas encontradas, donde igualmente se pone a pintar. ¿A quién puede interesarle una pluma pintada? En su mirada, esa pluma continúa en vuelo, mientras esté en una mano, colgado en una pared, estará mirando, solamente cuando esté desahuciada en el suelo no significará nada. Una pluma oculta un ave, como la imagen al óleo sobre el espejo, oculta al Ponte Vecchio.

Efrén Pilatasig in Piazzale degli Uffizi (Florencia).
Efrén Pilatasig, ya no es el mismo pintor, todas las mañanas llega de la mano con un dotado carrito a las puertas de la Galleria degli Uffizi. Entre las tantas ideas que se cruzaron por su historia, no había imaginado utilizar un trozo de espejo como un objeto mágico, y plasmar sobre su brillo el Ponte Vecchio y otros recuerdos, rumiando a Pistoletto y la técnica que trajo de su pueblo. Cuando llegó a Viena, junto a su paisano pintor, la pintura para ellos era un oficio con ideal renacentista, poco a poco su mochila indígena le reveló la religiosidad subyacente en lo contemporáneo, en aquel descubrimiento se armó de valor y decidió quedarse en Florencia, in Piazzale degli Uffizi.
Tomamos una cerveza en Piazza Santo Spirito; mientras, busco en el cielo la constelación Orión, veo las estrellas como pedazos de vidrio relegando ser restauradas, como las plumas, soportes frágiles. Efrén cruza del Palazzo Vecchio al Uffizi, le dejo la pregunta ¿Cuándo, le dirá a Michelangelo Pistoletto, que él anda curando sus espejos rotos? (Pozuzo, julio 2026).

Piazzale degli Uffizi (Florencia).








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