Cerca de cinco mil personas caminaron el miércoles 4 por una ciudad sin transporte, con los puentes cerrados desde las 6:50 de la mañana, para pedir una sola cosa: que el OTASS deje Seda Huánuco. Dos días antes, la Prefectura y el comité de lucha habían pedido por escrito al ministro de Vivienda una mesa de alto nivel. La única fecha que Huánuco tiene, el 17 de noviembre, llegó por teléfono, de boca de un senador. Del ministerio, ningún papel.
Diario Ahora cree que el OTASS debe dejar Seda Huánuco, y que el ministro de Vivienda debe venir el 17 a decidirlo, no a escuchar.
Seis años bastan para medir una administración. El régimen empezó en diciembre de 2020. La Sunass midió un cumplimiento de 57,2 % en el primer año y de 67,6 % en el segundo, lejos del 85 % que exige la norma, y el 30 de julio multó a la empresa con S/ 171 050 por no cumplir metas de inversión ni de gestión del riesgo. El canal que trae el agua colapsó el 20 de mayo; el contrato para contenerlo se firmó 117 días después. En octubre de 2025, los cuatro reservorios de la ciudad registraron organismos de vida libre donde la norma admite cero.
La memoria 2025 de Seda, firmada por el gerente que acaba de renunciar, dice el resto. La empresa cerró el año con S/ 26 millones en caja y gastó menos de cuatro de cada diez soles que tenía para obras. Las conexiones con medidor bajaron de 95 a 89 de cada 100, por los reclamos tras el reajuste de tarifas.
Ese reajuste tiene rostro. Un vecino de Aparicio Pomares pagaba 20 soles y hoy paga 110. En las partes altas de su barrio, once asentamientos juntaron S/ 480 000 para tender su propia manguera desde Lanjas, porque Seda les dice que viven en zona roja. Y frente a la sede de la empresa, el día del paro, un niño quedó tendido sin poder respirar mientras un patrullero se retiraba.
El OTASS respondió el mismo miércoles con un balance: 19 880 medidores, 99 % de reclamos de ese proceso resueltos, una solvencia que subió de 42 a 89,5 puntos. Es un balance de caja. La ciudad no marchó por la caja: marchó por el recibo y por el caño. Dos gerentes renunciaron; «solamente son dos de los seis», dijo el comité. El organismo que los designó anunció que se queda.
La ciudadania pide tres cosas.
Al ministro Mauricio Fernando Arnillas González: responder por escrito el oficio del 2 de noviembre y venir el martes 17 a la Unheval con la decisión tomada, no con una comisión. Pedir a la Sunass la evaluación de salida del régimen antes del 5 de diciembre, cuando se cumplen los seis años, y presentar el plan de transición.
Al OTASS: reemplazar la dirección entera de Seda, no a dos gerentes, y publicar el plan de reflotamiento y sus informes mensuales de avance, que la ley exige.
Cinco mil personas ya pusieron su firma en la calle. Falta la del ministro en un papel.










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